Cinco atributos de Jesús que me encantan

Cinco atributos de Jesús que me encantan

Aleatoriedad: Aunque Jesús cuenta con un complejo plan para todo el universo, me encanta que haga que muchas cosas que no influyen en gran medida en ese plan se produzcan de una forma que en apariencia es totalmente aleatoria; por ejemplo, la textura irregular de la corteza de un árbol, o el lugar de donde brotará la siguiente rama. Aunque tal vez de trate de procesos que no son en absoluto aleatorios, y cada rama tiene que estar en su preciso lugar para que el universo funcione bien. En tal caso, me encanta que lo haga parecer aleatorio.

Complejidad: La otra cara de la moneda. Aunque a veces nos dé la impresión de que algunos fenómenos son aleatorios, me gusta que al final todo confluya de tal manera que cobre sentido y resulte perfectamente lógico, poniendo de manifiesto que no se debió al azar, sino que responde a un designio genial.

Colorido: Aunque casi parece obsesionado con los colores, no es que se dedique a salpicarlo todo de reflejos fluorescentes psicodélicos. Emplea bastante grises y caquis, de forma que cuando nos topamos con un tono brillante resulta deslumbrante.

Entusiasmo: Es muy apasionado en todo lo que hace. Por ejemplo, si yo fuera a crear un insecto, le pondría una cabeza, un cuerpo, unas cuantas patitas y tal vez un aguijón o algo por el estilo. Sin embargo, Él no se conforma con eso. «Mmmmm. Podría ponerle unas antenas con millones de pelitos que activen unos sensores. Y quizás unas alitas plegables que pueda ocultar dentro de su caparazón, unos ojos compuestos, una protuberancia por aquí, un mesotórax por allá y un ganglio subesofágico». ¡Es una locura!

Cuando yo creo una nube, tomo una hoja, dibujo una línea horizontal, tres semicírculos en la parte superior, y ya está. Cuando Él lo hace, comienza con un telón de fondo constituido por una atmósfera increíblemente compleja y agrupa millones de microscópicos cristales de hielo, cada uno con seis lados perfectamente simétricos, y sin embargo todos diferentes. Luego envía luz para darle profundidad y corrientes de aire para que baile. Da la impresión de que es incapaz de hacer algo sin apasionarse.

Desvelo: Por todo se desvela, ¡y cómo! Se preocupa de cada cosita, por diminuta que sea. Imagínate, entonces, cuánta importancia tenemos nosotros para Él, y la planificación, el cuidado y la atención que ha tenido que poner para crear a los 6.800 millones de personas que viven hoy en la Tierra, además de los miles de millones que nos han precedido y que nos sucederán. Sólo de pensarlo ya me canso. ¡Suerte que lo tenemos a Él!

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Joe Johnston

Joe Johnston

Joe Johnston trabaja como escritor y redactor de libros para otras personas. Vive en México.

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