Cuando apareció Jesús

Cuando apareció Jesús

Nunca deja de asombrarme cómo Jesús se aparece en los momentos oscuros y difíciles de nuestra vida. El capítulo 8 de Lucas es una muestra de ello.

Jairo —un clérigo y personaje de cierta relevancia— ruega a Jesús —ya acosado por multitudes de personas deseosas de oír sus palabras— que vaya a su casa y sane a su hija moribunda.

Jesús accede y emprende camino a casa de Jairo. Mientras se abre paso por las calles repletas de gente, una mujer que llevaba 12 largos años enferma alcanza a tomar el borde de Su manto por un instante. La Biblia refiere que la mujer se sanó instantáneamente.

Justo en ese momento llegan mensajeros de la casa de Jairo y dicen:

—Ya es tarde, tu hija ha muerto. Ya no molestes a Jesús.

Sin embargo, Jesús le dice:

—No temas; cree solamente y será sana.

Así continúan hasta la casa. Al llegar, en medio de una gran lamentación, Jesús deja afuera a los incrédulos y entra únicamente con los padres de la niña y unos pocos escogidos. Ordena a la niña que se levante y así sucede. Una niña de 12 años se libra de las garras de la muerte y es devuelta a la vida.

Ese episodio nos deja un hermoso mensaje a cada uno de nosotros: que donde quiera que estemos y cualquiera que sea nuestra situación, la sanidad y la recuperación están a nuestro alcance. La mujer que sufrió 12 años de agonía debe de haber deseado la muerte; en cambio, en un momento Cristo le otorga una nueva infusión de vida y con ello el perdón y la paz. A la niña de 12 años cuya existencia se apagó de golpe cuando apenas había comenzado, se le prolongó la vida y se le concedió además curación total.

Hoy todavía Jesús se vuelve a nosotros en medio de nuestra confusión y nos dice:

—Tócame y serás sano.

El cúmulo de pensamientos, las voces dubitativas o los años de esfuerzo y dolor no logran impedir que Él nos reconozca; lo único que se requiere es extender la mano por un momento y creer.

Quizá tengamos la impresión de que toda nuestra vida —nuestros planes, sueños, familia o salud— se ha extinguido abruptamente y que nunca nos volveremos a levantar. No obstante, el Señor sabe que solo estamos dormidos. Nos toma de las manos cuando no somos capaces de levantarnos por nuestros propios medios y nos manda serenamente levantarnos y seguir adelante.

Chris Mizrany

Chris Mizrany

Chris Mizrany es misionero, diseñador de páginas web y fotógrafo. Colabora con la fundación Helping Hand en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

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