El nombre lo dice todo

El nombre lo dice todo

Hace poco leí un artículo que explicaba que el sonido de ciertas palabras puede afectarnos emocionalmente. No es de sorprenderse que términos como aceptar, abundante, abrazar, dichoso, humor o jugar inspiren optimismo. De igual modo, oír el nombre de una persona querida nos produce alegría. ¡Haz la prueba! Cierra los ojos y di el nombre de alguien a quien ames entrañablemente. ¿No te hace sonreír?

Cuando oigo decir Jesús no puedo menos que sonreír. El puro sonido de Su nombre evoca todo lo que Él es: mi mejor amigo, mi guía, una conciencia omnipresente, mi fuente de fortaleza y un íntimo confidente que conoce mis más recónditos temores, esperanzas y pensamientos.

La Biblia nos recomienda orar por todo1. Yo procuro seguir ese consejo bastante al pie de la letra; de ahí que Jesús desempeñe muchos papeles en mi vida. Hace las veces de asesor económico y me ayuda a ahorrar cuando quiero realizar una importante adquisición; asume el papel de agente inmobiliario cuando busco una casa que se ajuste a mis necesidades; hasta se convierte en chef cuando tengo que cocinar para un grupo grande. Me parece que eso es lo que Él desea: participar en cada pequeño aspecto de mi vida.

Hace unos días estuve rumiando una decisión importante. Mi determinación —cualquiera que fuera— tendría consecuencias irrevocables a largo plazo. La presión y la responsabilidad me pesaban cada vez más. Mientras trataba de llegar a una conclusión, de golpe escuché una voz interior que me decía: «¿Para qué te preocupas? Jesús está aquí». El eco de Su nombre alteró completamente mi perspectiva. Entendí que Él quería ayudarme a tomar la decisión y que podía tener la tranquilidad de que me guiaría por buen rumbo, siempre y cuando consultara con Él.

A veces tarareo una canción que aprendí de niña. La frase que más me gusta dice: «Hay poder, poder en el nombre de Jesús». Con el transcurso de los años me he ido dando cuenta de lo cierto que es eso. Todos tenemos lindos nombres. Nuestros padres nos los pusieron con la esperanza de que hiciéramos honor a ellos. Pero el nombre de Jesús encierra en sí la misión que Él tuvo. Jesús —que significa «Dios con nosotros»— refleja Su identidad, Su divinidad y Su razón de ser como Salvador de nuestro mundo.

Por eso Su nombre es tan preciado. Jesús, ¡el nombre lo dice todo!2

1. V. 1 Tesalonicenses 5:17
2. V. Filipenses 2:10,11; Hebreos 13:15; 1 Juan 2:12

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Sukanya Kumar-Sinha

Sukanya Kumar-Sinha

Sukanya Kumar-Sinha es una lectora de Conéctate de la India. Vive en Gurgaon y trabaja como directora de programas de una misión diplomática en Nueva Delhi.

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