Mi Jesús polifacético

Mi Jesús polifacético

En mi niñez, Jesús para mí era como Papá Noel. Sabía que Él notaba si me portaba mal o bien. Si yo quería algo, se lo pedía y me portaba súper bien con la esperanza de recibir lo que había pedido. Tal como a mis profesores del colegio y de la catequesis dominical, era alguien al que había que escuchar y obedecer.

Cuando ya era un poco mayor entendí que Jesús era un Amigo. Sabía que lo que más necesitaba era un amigo que me ayudara a sortear los recovecos de mi joven vida. Luego, lo conocí como Salvador, cuando comprendí mi necesidad de perdón y le pedí que entrara en mi corazón.

En la adolescencia, Jesús llegó a ser mi Confidente: A Él podía acudir en tiempos de necesidad; era alguien que a mi modo de ver siempre me entendía. Cuando me alejé y me perdí, Él fue la Estrella Brillante de la Mañana y la Luz que me indicó el camino para volver a la vida que Él había preparado para mí.

Cuando fui madre lo llegué a conocer como Sanador. Fue el Pan de Vida cuando tuvimos hambre y nos sanó el corazón cuando estuvimos tristes o afrontamos dificultades. Luego, cuando mis hijos crecieron, Jesús fue como un Admirable Consejero familiar.

Hizo también las veces de mi Mentor. Me ayudó a encontrar mi lugar y me llevó a disfrutar de ciertas actividades y pasatiempos que me dieron mucha satisfacción. Cuando enfrenté dificultades, Él fue mi Libertador, mi Defensor y mi Escudo.

Cuando lloré por la partida de mis cercanos, reconocí en Jesús a mi Consolador. Perder seres queridos me impulsó a descubrir que Él es el Príncipe de Paz. Cuando perdí a mi padre empecé a ver el papel de Padre Celestial que desempeña Jesús en mi vida y que se hace patente cuando en duros momentos me acompaña, me apoya, me anima y me protege. Podía comunicarme con Él a cualquier hora del día o de la noche.

Al mirar mi vida en retrospectiva y revivir los muchos viajes que he hecho y los numerosos caminos que he tomado, me doy cuenta de que Él siempre ha estado presente. Fue el Buen Pastor que me guió y me buscó cuando estaba perdida o herida. Con ternura y delicadeza me llevó en Sus brazos cuando no podía caminar sola.

Ahora lo considero el Alfa y la Omega, el principio y el fin, siempre presente en mi vida desde mis primeros recuerdos hasta mi último aliento. A la postre lo conoceré como la Resurrección y la Vida, el Cristo, mi Redentor.

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Joyce Suttin

Joyce Suttin

Joyce Suttin es educadora, escritora y frecuente colaboradora de la revista Activated. Vive con su esposo en San Antonio (Texas) y realiza un apostolado en línea para el cual selecciona pasajes, prepara textos para edición y redacta artículos de carácter inspirativo.

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