Estudios bíblicos

¿Es el sufrimiento una bendición enmascarada?

Dios nos consuela y nos fortalece cuando sufrimos.

Juan 14:18: No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

1 Corintios 10:13: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

1 Pedro 5:10: Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a Su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, Él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

Muestrario de preciosas promesas

A continuación presentamos una pequeña selección de promesas que Dios nos ha hecho. Como éstas hay cientos más, que le puedes exigir que cumpla cuando te encuentres en alguna dificultad.

Las promesas de Dios se asemejan a contratos. La mayoría llevan consigo alguna condición. Al repasar cada una, tómate un momento para pensar en la parte que Dios está obligado a cumplir y en lo que tú debes hacer.

(Con el objeto de destacar las promesas, en algunos casos no reproducimos sino las partes más pertinentes de ciertos versículos.)

Para llevarse bien con los demás

Procura descubrir las buenas cualidades de las personas.

Filipenses 4:8: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Tito 3:2: Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.

Todo tiene su tiempo

Meditación sobre Eclesiastés 3:1–8

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Gracias, Dios mío, por las diversas etapas de mi vida. Cada una tiene su encanto.

«Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él» (Salmo 118:24).

Tiempo de nacer, y tiempo de morir...

Te doy gracias por el don de la vida y porque un día, impulsada por Tu amor, pasaré a una vida mejor en el más allá.

«En Tu mano están mis tiempos» (Salmo 31:15).

Cambiar para mejor

Dios solo pretende lo mejor para nosotros.

Salmo 84:11b: No quitará el bien a los que andan en integridad.

Jeremías 29:11: Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Mateo 7:9-11: ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Dar de corazón

Dar alegremente.

2 Corintios 9:7: Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Deuteronomio 15:10a: Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des.

Éxodo 25:2: Di a los hijos de Israel que tomen para Mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis Mi ofrenda.

Nuestra mejor protección

La Biblia está salpicada de episodios asombrosos en que Dios salió en defensa de Sus hijos cuando acudieron a Él en situaciones desesperadas. Esos relatos pueden fortalecer nuestra fe en que Dios nos auxiliará también a nosotros cuando lo precisemos. He aquí algunos que han infundido ánimo a millones de personas a lo largo de los siglos.

Al abrigo del Altísimo

Meditación sobre el Salmo 91

Basada en clases de David Brandt Berg

Salmo 91:1 El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.

¿Qué significa habitar al abrigo del Altísimo? Es estar bien arrimado al Señor, en íntima comunión con Él. La expresión «bajo la sombra del Omnipotente» simboliza el amparo divino. Cuando tenemos una relación estrecha con Dios, nos beneficiamos de Su protección, estamos bajo Su sombra.

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