El metrónomo

El metrónomo

Cuatro amigos se sientan en torno a la isla de la cocina. Cada uno de nosotros tiene empleo, horarios y obligaciones que nos impulsan en distintos sentidos, por lo que no tenemos oportunidad de pasar ratos juntos tan seguido. Sin embargo, esa noche nos juntamos para contarnos cosas de la vida.

Nuestras conversaciones giran en torno a diversos temas: la crianza de los hijos, viajes, las dificultades de la vida y demás. Al cabo de un rato nos sumergimos en un tema que nos apasiona a los cuatro: de qué modo la Palabra de Dios ha venido dirigiendo nuestra vida. Lo que me parece increíble es que cada uno de nosotros, a pesar de llevar vidas y acometer empresas radicalmente distintas, encuentra algo relevante y valioso en la Biblia.

No es que cada vez sea una revelación. Mayormente es un metrónomo de referencia, que nos sirve para mantener el tempo de nuestra vida. En los tiempos que vivimos se suele repetir con bastante frecuencia que la Biblia está carente de actualidad, anticuada, y que resulta inapropiada para enseñarnos cómo afrontar los avatares de la vida moderna. Sin embargo, cada integrante de nuestro pequeño grupo puede dar fe de que las divinas letras cubren con creces las motivaciones, perspectivas y valores que impulsan nuestra vida.

Me encanta que Dios haya estructurado Su plan para nosotros sobre la base de una relación y no sobre reglas. No nos recargó con cientos de reglas y tradiciones a las que teníamos que ajustarnos. Así Sus seguidores perderían toda relevancia en el mundo moderno esforzándose por vivir como lo hacían Sus seguidores de antaño. En cambio, lo dispuso de tal forma que debemos conectarnos con Él y Su Palabra para saber qué espera y desea de nosotros. Nos promete que si lo buscamos, lo hallaremos.1

En mi caso procuro Su orientación con respecto a mis hijos adolescentes. En el de un amigo tal vez se relaciona con el negocio que se propone ampliar. Nuestra tercera amiga debe lidiar con un diagnóstico de uno de sus seres queridos, que le alterará la vida; y el cuarto se empeña en hallar un justo medio entre las exigencias del mundo empresarial y su vocación cristiana. Cada uno buscó el sentir y parecer de Dios respecto de esos asuntos y se le dio a conocer lo que necesitaba.

Nuestra conversación concluye con abrazos y despedidas. Cada uno se va habiendo adquirido una mayor confianza en su derrotero particular gracias a nuestro guía mutuo.

1. V. Jeremías 29:13.

Marie Alvero

Marie Alvero ha sido misionera en África y México. Lleva una vida plena y activa en compañía de su esposo y sus hijos en la región central de Texas, EE. UU. 

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