Es así porque lo dice Dios

Es así porque lo dice Dios

Bien sabemos que la gente no siempre es capaz de cumplir sus promesas; pero Dios siempre lo hace. La Palabra de Dios dice que Él «es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos»1. Él mismo avala Sus promesas. Por eso, tómale la palabra en tu hora de necesidad, y Él no te defraudará.

¿Alguna vez has tenido un amigo en el que podías confiar plenamente, que te era absolutamente fiel aun cuando todo marchara mal? Los amigos de esa talla son escasos, pero ¡cómo los valoramos! Alguien dijo en cierta ocasión: «Existe un vínculo misterioso que nos une a quien hemos hallado confiable y fiel, un fuerte lazo que nos ata a la persona en quien podemos confiar en tiempos tormentosos». De igual modo, quienes hemos puesto a prueba las promesas de la Biblia y hemos depositado en ellas nuestra confianza cuando no teníamos otro recurso, cuando no nos quedaba ninguna esperanza ni nada en que apoyarnos, hemos descubierto que son absolutamente confiables. Sabemos por experiencia que podemos encomendarnos enteramente a cada palabra que contienen.

Dios no nos pide otra cosa que una fe sencilla. Nos pide que demos crédito a Su Palabra y nos fiemos de Sus promesas sin más. Mucha gente hoy en día considera totalmente ridículo e imposible tomarse las promesas de Dios en serio y al pie de la letra y canjearlas en el Banco del Cielo por aquello que hemos pedido. Sin embargo, eso es precisamente lo que Dios quiere que hagamos.

Todos los días hay gente que, armada de fe y confianza, logra cosas que los escépticos consideran imposibles. Los que tienen fe se atreven a creer las promesas de Dios, se apropian de ellas y actúan en consecuencia. Por ende, obtienen increíbles respuestas a sus oraciones, soluciones para sus problemas y recursos para sus necesidades.

Esas grandísimas y preciosas promesas están a tu entera disposición2. Dios te las hizo a ti en particular, y Él no incumple Su Palabra.

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Este es el secreto de la alegría: dejar de insistir en hacer las cosas a nuestra manera y más bien comprometernos, fácil y sencillamente, a hacerlas como Dios quiere, aceptar Su voluntad y, de esta forma, hallar paz.  Evelyn Underhill (1875–1941)

No hay un solo momento en que Dios no sea dueño de la situación. ¡Relájate! Él te cubre las espaldas.  Mandy Hale

1. Efesios 3:20
2. V. 2 Pedro 1:4
Virginia Brandt Berg

Virginia Brandt Berg

Virginia Brandt Berg (1886-1968) fue una conocida pastora evangelista norteamericana y una de las primeras mujeres en difundir el Evangelio por la radio en su país. Los libros «El borde de su manto» y «Arroyos que nunca se secan» son de su autoría. Además produjo un ciclo de programas de inspiración religiosa titulados «Momentos de meditación». (Los artículos de Virginia Brandt Berg publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

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