Relatos bíblicos

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¿Alguna vez te has visto catalogado injustamente por otras personas? Quizá te encontraste en una situación en la que el trato que tuvo alguien contigo se basó en lo que creía que sabía acerca de ti —es decir, en lo que oyó de ti aquí o allá por boca de terceros— cuando en realidad no te conocía a fondo y tal vez nunca te había visto ni había conversado contigo.

Hazme una torta

Lo que vamos a relatar aconteció en Israel alrededor del año 850 a.C.1 Era una época triste y difícil para la nación hebrea, que vivía sujeta al yugo del peor rey que había tenido hasta entonces: Acab. Este había adoptado el culto a Baal, dios pagano preferido por su esposa Jezabel. Bajo el reinado de Acab y Jezabel, los profetas del Dios verdadero fueron liquidados sistemáticamente.

El padre y los hijos perdidos

En Lucas, capítulo 15, Jesús narró el siguiente relato:

Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos dijo a su padre: «Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde». Y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada.1

El eunuco de Etiopía

Hechos 8:26-40 en versión moderna

Nunca olvidaré el día de la operación. Contaba apenas 7 años. A partir de entonces me convertí en un eunuco real, destinado a servir en el palacio de los reyes y reinas de Etiopía. Nunca llegaría a formar mi propia familia, nunca se me consideraría un hombre como todos los demás y siempre tendría que ceñirme a un régimen especial. Tampoco se me permitiría hacer las cosas que hace la gente común y corriente.

Sin excusas

Jesús nos dio un mandamiento muy sencillo: Ama a tu prójimo.1 Sin embargo, la palabra prójimo es un poco ambigua, de ahí que un avispado le preguntara: «¿Y quién es mi prójimo?»2 Jesús le respondió con el relato de un hombre que camino a Jericó fue emboscado por ladrones, que lo golpearon, le robaron y lo dieron por muerto. Dos personas pasaron por allí, pero no se detuvieron a ayudarlo.3

¿Cuándo dejar de confiar en Dios?

Érase una vez, en las lejanas tierras de Uz, un señor llamado Job. Entre todos los habitantes de esa tierra Job era sin lugar a dudas uno de los mejores tipos que había. Un hombre temeroso de Dios y apartado del mal; generoso, amable y trabajador. En pocas palabras: una persona buena y devota1.

Jonás y yo

Uno de los relatos más conocidos de la Biblia es al mismo tiempo uno de los más extraños. Diríase que casi todo el mundo ha oído hablar de Jonás y la ballena. Además de ser uno de los relatos bíblicos que goza de más simpatías entre los niños, es una de esas narraciones desconcertantes que nos lleva a preguntarnos: «¿Por qué, Señor, por qué?»

Lo que me enseñó Agar

Sabía a grandes rasgos quién había sido Agar por las diversas biblias ilustradas que leí de niña. Pero este año decidí leer la Biblia de pe a pa y, al terminar el capítulo que habla de ella, cambió mi concepto del amor que Dios alberga por cada uno de nosotros.

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