La clave para dar con soluciones

A veces ocurre que el leer un versículo o pasaje de la Biblia, de repente ves la luz. Hasta puede que lo hayas leído en varias ocasiones y nunca hayas descubierto su sentido cabal; pero un buen día el Espíritu Santo te habla al corazón y te indica cómo se aplica a tu situación. De golpe ese versículo cobra vida. Te dices: «¡Esto es para mí! ¡Esa es la solución!» Dios no podría haberlo dicho más claramente aunque te hubiera gritado al oído. Quizás fue escrito para otra persona hace cientos de años, pero de repente te afecta de modo personal. Eso se denomina la voz de la Palabra.

El haber leído y asimilado la Palabra de Dios en tiempos de paz —cuando todo marcha bien— te servirá de mucho cuando seas objeto de ataques del Enemigo y te veas afectado por dificultades y preocupaciones. El Espíritu Santo te recordará el versículo o pasaje preciso que necesitas para disipar las mentiras del Diablo.

A medida que te familiarices con la Palabra de Dios te volverás más consciente de las intervenciones del Espíritu Santo y escucharás más claramente la voz del Señor cuando te hable al corazón y a la mente. En la actualidad Dios se comunica con Sus hijos tanto como lo ha hecho en todas las épocas. Si le pides que te hable, guardas silencio y prestas oído, te dirigirá palabras de consuelo e instrucción que se apliquen a tu situación particular. El Señor te pondrá en la mente Sus pensamientos, Sus Palabras. La Biblia promete: «Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: "Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda"».1 Eso se conoce como la Palabra viviente.

La próxima vez que te sientas incapaz de aguantar el ajetreo y los conflictos que te agobian, tómate un rato para leer la Palabra de Dios. En ella —tanto la escrita como la viviente— hallarás las soluciones a todos los entreveros de la vida. La Palabra no solo te infunde fe en el Señor y en Su capacidad para ayudarte a salir airoso, sino que te ofrece soluciones prácticas y viables a problemas cotidianos. El Espíritu Santo te traerá a la memoria un versículo o pasaje específico, o bien Jesús te susurrará algo completamente nuevo al oído mientras tienes comunión con Él.

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La clave es la Palabra de Dios. Es el secreto para obtener poder, alcanzar victorias, superar escollos, dar fruto, tener entusiasmo y vivir a plenitud. ¡Es la clave de todo! D.B.B.
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Soy la Biblia.
Soy la maravillosa biblioteca de Dios.
Soy sin excepción y por encima de todo, la verdad.
Para el peregrino cansado, soy un fuerte cayado en que apoyarse.
Para el que está inmerso en las tinieblas, soy la luz gloriosa.
Para los que se doblegan bajo grandes pesos, soy dulce reposo.
Para el que ha perdido el camino, soy un guía segura.
Para los que han sufrido a causa del pecado, soy un bálsamo que cura.
Para los desanimados, soy un alegre mensaje de esperanza.
Para los que están angustiados por los embates de la vida, soy un ancla, segura y confiable.
Para los que padecen en soledad, soy la mano fresca y suave que se posa en la frente afiebrada.
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El Diablo no soporta la Palabra. «Resistid al Enemigo, y huirá de vosotros» (Santiago 4:7). ¡Se dará la vuelta y emprenderá la retirada! Toma la espada candente del Espíritu, que es la Palabra de Dios, ¡y atraviésale el corazón al Diablo! D.B.B.

1. Isaías 30:21

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