El amor engendra amor

El amor es el único tesoro que se multiplica al dividirlo. Es el único obsequio que se acrecienta cuanto más se sirve uno de él. Es el único negocio en el que el despilfarro desenfrenado rinde beneficios. ¡Obséquialo! ¡Repártelo! ¡Riégalo por todos lados! ¡Vacíate los bolsillos! ¡Sacude el canasto! ¡Dale la vuelta al vaso! Y mañana tendrás más que nunca.

Anónimo
*

Todo el mundo ejerce influencia. Quien se conduce con amor impulsa a otros a hacer lo propio. Basta con que manifiestes amor para que otro adopte esa misma actitud. El amor en acción es contagioso. Se transmite de corazón a corazón. Si irradiamos amor en suficiente medida, los demás lo reflejan.

D.B.B.
*

El amor es capaz de generar increíbles reacciones en cadena. Cuando una persona manifiesta amor al prójimo, da inicio a un proceso que se va repitiendo. Basta con un gesto o una palabra de amor, o incluso un pensamiento amoroso. El amor engendra amor.

S.S.
*

La amabilidad bendice doblemente: bendice al dador y al receptor.

Anónimo
*

¿Fingimiento o realidad?

Henry Fawcett acompañaba a su padre en una cacería cuando a éste se le disparó accidentalmente la escopeta. El joven, que en aquel momento apenas contaba veinte años, perdió la vista en ambos ojos. Antes del suceso había sido un muchacho vivaz y ambicioso, con un gran futuro por delante. Habría sido comprensible que dicho accidente lo deprimiera y amargara, y así fue al principio. Pero hubo algo que lo salvó: el profundo amor que sentía por su padre

Este se hallaba al borde de la demencia por el remordimiento de lo que le había hecho a su hijo. La única forma que tenía Henry de evitar que su padre perdiera el juicio era convertir tan terrible desesperación en esperanza. Y eso hizo. Fingió estar contento cuando no lo estaba. Aparentó tener unas ganas de vivir que no tenía para nada. Simuló tener esperanzas de llevar una vida productiva y plena, cuando en realidad no albergaba tales esperanzas.

Sucedió entonces algo curioso: lo que fingía terminó por hacerse realidad. Fue como si, por un acto de voluntad, hubiese exorcizado un espíritu maligno, expulsándolo de sí. Posteriormente, Henry Fawcett fue elegido para ocupar un escaño en el Parlamento británico. Luego, a solicitud del primer ministro Gladstone, asumió como director general de correos del Reino Unido y llevó a cabo una importante mejora en el servicio de correos y telégrafos.

Anónimo
*

Una cura infalible

Cierta mañana en que una enfermera se dirigía al trabajo reparó en un anciano débil y encorvado que caminaba presuroso en la misma dirección. Se preguntó a dónde iría con tanta prisa a una hora tan temprana y si sería prudente que estuviera solo, dado su precario estado de salud.

Más tarde aquel mismo día le sorprendió verlo caminando por el pasillo del hospital donde ella trabajaba. Resultó que no había ido a recibir tratamiento —como ella supuso inicialmente—, sino a alegrar y acompañar a otros.

Entablaron conversación, y el anciano le dijo que varios meses atrás, en una ocasión en que se encontraba solo con sus dolores y achaques, se le ocurrió que sería mucho mejor salir a hacer algo. Seguramente había otros en peores condiciones que él, a quienes podía ayudar.

Fue consecuente con aquella reflexión y acudió al hospital, donde se ofreció a trabajar de voluntario. Cuando conoció a la enfermera, ya iba dos mañanas por semana a prestar toda la asistencia que pudiera. Le gustaba relacionarse con el personal, los pacientes y sus familiares. Contaba muchas anécdotas pintorescas y daba sabios consejos, fruto de toda una vida de altibajos. Ayudando al prójimo, se olvidó de sus achaques; entregándose, le había descubierto un nuevo sentido a la vida.

Anónimo
*

Quien siembra amor y bondad disfruta de una cosecha perpetua.

Anónimo
*

Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.

El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado.

El rey Salomón (Proverbios 11:24-25)
Copyright 2019 © Activated. All rights reserved.