Quien te ama, te elogia

Todo el mundo tiene sus buenas cualidades. Hay características concretas de los demás por las cuales podemos elogiarlos con prodigalidad. Si no descubrimos una enseguida, conviene mirar más detenidamente. Pide a Dios que te muestre las cualidades positivas con que ha dotado a cada persona, pues Él ve en todas ellas rasgos dignos de elogio y capaces de despertar el amor de los demás. Cuanto más difícil te resulte descubrir esa cualidad singular, probablemente mayor será la recompensa que esa persona y tú reciban cuando des con ella. Si encuentras aunque solo sea una pequeña veta en alguien y la alumbras con un poco de amor en forma de elogios, te conducirá directamente al filón principal. Esa persona se te abrirá, y hallarás que posee numerosas cualidades dignas de admiración.

S.S.
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Los elogios de una sola persona tienen grandes repercusiones.

Samuel Johnson
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En los tiempos en que no existía la diagramación por computador, las líneas de tipografía generalmente se componían a mano, letra por letra. Cierto día, a un editor le llamó la atención una composición tipográfica particularmente bien hecha, por lo que envió unas palabras de elogio al cajista que la había realizado. Poco le faltó a este para llorar. Llevaba diez años en el oficio, el cual desempeñaba con gran dedicación y esmero. Sin embargo, aquella era la primera vez que alguien se había tomado la molestia de agradecerle una tarea bien hecha.

Anónimo
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El elogio tiene el mismo efecto en las personas que el agua en las plantas: basta con regarlas para verlas crecer.

S.S.
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Los motivadores, terapeutas y sicopedagogos han descubierto lo que Dios ha sabido desde siempre y que de hecho ha formado parte de Su designio fundamental para la humanidad: que los elogios nos alientan a esforzarnos más. Esa oleada de cariño que nos envuelve al saber que hemos complacido a alguien nos incentiva a complacerlo aún más. Oír a una persona decir que nos hemos desempeñado bien nos motiva a esmerarnos más todavía.

S.S.
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Todo el mundo está ávido de que se le manifieste sincero aprecio. A todos nos vienen bien las palabras de aliento. Sin embargo, muchas veces no expresamos ánimo y agradecimiento en medida suficiente a quienes nos rodean. «Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» (Filipenses 4:8). Nos conviene aprender a aplicar este principio con quienes nos rodean. Procuremos pensar constantemente en las virtudes y puntos fuertes de las personas y elogiémoslas como se merecen.

María David
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La mayor fuente de dicha que hay en la vida es saber que alguien nos ama, que nos ama por lo que somos, o más bien, a pesar de lo que somos.

Víctor Hugo
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Amar a los demás tal como son es el mayor halago que les podemos hacer.

S.S.
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