Empleo de la Palabra

Es probable que empieces con una conversación trivial, o bien contando lo que Jesús hizo por ti. Eso es importante para despertar el interés de las personas en el Señor y en Su Palabra. Pero para lograr que crezcan espiritualmente, a la larga las Palabras de Dios resultan mucho más eficaces que las nuestras y obran más profundamente en el corazón de quienes procuramos acercar a Él. Jesús dijo que las palabras que Él habla «son espíritu y son vida»1. El apóstol Pablo, por su parte, afirmó que la fe viene por oír la Palabra2. La Palabra es la semilla de la que germina la fe.

Si bien los demás tienen que ver en ti una muestra de lo que Jesús es capaz de hacer por ellos —muchas veces es la fe en ti lo que los lleva a creer en Dios—, en última instancia su fe tiene que basarse en la Palabra. Tú a lo mejor mañana no estarás. ¿En quién van a creer entonces? Tú puedes fallarles, y otras personas también. El mundo entero puede fallarles, pero la Palabra de Dios es infalible. «El cielo y la tierra pasarán, pero Mis Palabras no pasarán»3. «Para siempre, oh Señor, permanece Tu Palabra en los cielos»4.

Al tratar de llevar a una persona a conocer a Jesús, resulta más eficaz mostrarle uno o dos versículos bien escogidos que toda una retahíla. Si dices demasiados, es probable que no recuerde ninguno. Algunos testigos piensan que tienen que presentar un cúmulo de pruebas —cuantos más versículos, mejor—; pero no es necesariamente así. Cuantos menos versículos recites, mejor, porque puedes repetirlos una y otra vez hasta que tu interlocutor los entienda y los recuerde bien. Es preferible que se vaya sabiendo cuatro versículos a que olvide cuarenta.

Ya sea que conquistes a alguien para el Señor o no, procura dejarle algo de Palabra impresa para fortalecer su fe. Puede ser una revista Conéctate5, un folleto, un Evangelio de Juan o un Nuevo Testamento, por ejemplo. En caso de que ya tenga Biblia, recomiéndale que lea ciertos pasajes y anótaselos para que los recuerde.

Puede que algunas de las personas a quienes testifiques ya sean salvas. En ese caso, el propósito de testificarles es animarlas a cultivar una relación más profunda, estrecha y gratificante con el Señor, y estimularlas a hacer más por Él. Para eso sí es importante conocer bien la Biblia, no solo saberse unos cuantos versos sobre la salvación.

Para poder emplear la Palabra de Dios en tu testificación es necesario que primero te familiarices con ella. Cuanto más la estudies y asimiles tú mismo, más recursos tendrás para realizar la labor6.

Además, por medio de la Palabra impresa puedes testificar a personas con las que no tienes tiempo u ocasión de tocar temas profundos. Da a todos un folleto, una revista Conéctate o alguna otra publicación que contenga el mensaje del amor de Dios. Si aún no son salvos, muéstrales o señálales pasajes que explican cómo aceptar a Jesús, para que no se pierdan lo más importante de Su mensaje. Hay veces en que la Palabra impresa llega más lejos y logra introducirse en lugares que están vedados para la generalidad de las personas. Nunca subestimes la eficacia de la Palabra impresa7.

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La Palabra de Dios es el cimiento de la fe.
¿Cómo se adquiere fe? Es un don de Dios que está al alcance de cualquiera que lo desee8. Es solo cuestión de pedirlo. Lo malo es que muchas personas no lo quieren hasta que lo necesitan. Entonces de golpe se dan cuenta de que no tienen la fe que precisan porque no están acostumbradas a confiar en la Palabra de Dios, les falta ese cimiento. Al fin y al cabo, ¿cómo pueden tener fe en algo que conocen bien poco o nada?
La fe nace y crece oyendo la Palabra de Dios9. Así como no se puede construir un buen edificio sin buenos cimientos, no es posible tener fe sin la Palabra. La fe en Dios se cimenta en Su Palabra. De modo que si te falta fe [o si ves que les falta a las personas a quienes testificas], el remedio es muy sencillo: la Palabra de Dios.
D. B. B.
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¿Oratoria o prueba concluyente?
Al testificar, nuestras palabras se asemejan a los argumentos que presenta un abogado en un tribunal; la Palabra de Dios, en cambio, es la prueba concluyente. Por muy convincentes y eficaces que sean nuestras palabras, ni el mejor de los abogados puede ganar un juicio con pura oratoria.
Shannon Shayler
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La generalidad de la gente —incluso los que profesan otra fe o no tienen religión— respeta la Biblia. La mayoría de las personas tienen cierto respeto por los libros sagrados, o al menos se interesan en lo que dicen. Empleada con buen criterio, la Biblia puede añadir peso a lo que digas.
D. B. B.
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Llénate el alma y la mente con la verdad que contiene la Palabra de Dios
Cuanto más absorbe uno la Palabra, más fácil y natural le resulta transmitírsela a los demás. Antes de divulgarla tienes que asimilarla. «De la abundancia del corazón habla la boca»10. Si eres constante en la lectura, estudio y memorización de Su Palabra, Él puede recordártela cuando la necesites11.
Dar testimonio de la Palabra es menos importante que asimilarla uno mismo. Nunca tendrás las fuerzas y la energía espiritual que necesitas para dar a conocer la Palabra a menos que tú mismo primero la absorbas, te nutras de ella y dejes que te fortalezca. No podemos hacer la obra del Maestro sin las fuerzas que Él nos concede. Y para obtenerlas, es imperativo que pasemos ratos con Él.
D. B. B.
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Si quieres que la Palabra cobre realmente vida para ti, pásasela a los demás. Verás cómo actúa en otras personas y transforma su vida como transformó la tuya. Verás al Señor manifestarse a esas personas por medio de Su Palabra como se te manifestó a ti, y tu fe crecerá aún más.
Es posible que al leer la Palabra y tratar de aplicarla no te hagas cargo de cuánto estás aprendiendo. No obstante, cuando comiences a emplearla para ayudar a los demás a resolver sus problemas y conducirlos a Aquel que tiene todas las soluciones —Jesús—, te asombrarás de la sabiduría y el discernimiento que has adquirido con ella.
Jason Rae

1. Juan 6:63.
2. Romanos 10:17.
3. Mateo 24:35.
4. Salmo 119:89.
5. https://activated.org/es/revista/numeros-anteriores.
6. En los apartados El cuidado del recién nacido (página 76) y Versículos para emplear en la testificación, del apéndice (página 87), encontrarás más consejos sobre testificar a personas ya salvas.
7. En la página web www.thefamilyinternational.org/es/mission-statement/how-can-you-help/#downloads encontrarás una selección de folletos que pueden servirte para tus labores de testificación.
8. Efesios 2:8.
9. Romanos 10:17.
10. Mateo 12:34.
11. Juan 14:26.

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