Llevar a alguien a aceptar a Jesús

Naturalmente, habrá situaciones en las que no será posible, ni práctico, ni necesario sostener una conversación larga y profunda con alguien para que acepte a Jesús. En tales casos no se pueden seguir al pie de la letra los cuatro pasos de la testificación individual. Puede que el Señor te indique que de entrada le hables a alguien de Su amor o que le des unos folletos para leer. Quizá no haya tiempo para nada más. O tal vez ya conoces a esa persona lo suficiente como para empezar a testificarle, describirle cómo cambió Jesús tu vida cuando lo aceptaste y proponerle que haga lo mismo. En todo caso, la meta es la misma: llevarla a aceptar a Jesús en algún momento, con el fin de que entable una relación personal con Él.

Ya sea que una persona ore contigo o que lo haga después a solas, para recibir la salvación lo único que necesita saber es que Dios la ama y quiere estar con ella ahora y para siempre. «De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna»1. Para salvarse basta con que crea en Jesús.

No obstante, es bueno que tú, el testificador, conozcas y sepas transmitir algunas verdades elementales que ayuden a la persona a comprender su necesidad de salvación y lo que esta significa.

1. Todos tenemos necesidad de perdón.

«Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios»2. Hasta salvarnos, estamos separados de Dios, porque no somos perfectos como Él. Todo el mundo comete errores y hace malas acciones, lo que la Biblia denomina pecados. Sin embargo, Dios quiere perdonar nuestros pecados para que estemos unidos a Él. Quiere perdonarnos y manifestarnos Su amor.

2. Jesús acaba con esa separación.

Al morir en la cruz, Jesús sufrió el castigo que merecían nuestros pecados y allanó el camino para que pudiéramos reconciliarnos con Dios. «[Jesús] llevó Él mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero»3.

3. La salvación es un regalo.

No puede uno ganársela a base de buenas obras. La bondad de una persona nunca es suficiente para garantizarle el Cielo. «Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios»4. «La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro»5. Lo único que tiene que hacer una persona para alcanzar la salvación es abrir la puerta de su corazón y aceptar a Jesús como su Salvador. «He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo»6.

No existe una oración de salvación establecida u oficial. Lo único que la persona tiene que hacer es abrirle sinceramente el corazón a Jesús. Puede orar en voz alta o en silencio. Puede hacer su propia oración, leer una oración escrita en un folleto o repetir frase por frase una oración que haga otra persona. Una forma no es mejor que la otra. Jesús dijo: «Al que a Mí viene, no le echo fuera»7. Basta con una cosa: «Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo»8.

Puedes buscar una oración de salvación que te guste y emplearla con la mayoría de la gente a la que testifiques; o puedes tener a mano diversas oraciones y emplear una u otra según la situación y el tipo de persona.

Muestra de oración de salvación

Jesús, gracias por morir por mí. Te abro ahora la puerta de mi corazón y te pido que entres en mi vida y me concedas la vida eterna. Amén.

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Pon a Jesús a prueba
Muchas personas que afirman no creer en Jesús simplemente no han llegado a una conclusión definitiva o bien fundada sobre Él porque no han tenido oportunidad de conocer la verdad. No están convencidas porque tienen dudas o interrogantes no resueltos. Pero si son sinceras y realmente ansían respuestas, si realmente quieren conocer a Jesús, Él se les manifestará. Pueden ponerlo a prueba y verificar que es quien dice ser. Solo tienen que ponerlo en un tubo de ensayo; y ese tubo de ensayo son ellas mismas.
Se les puede decir: «O Jesús es quien afirma ser —el Hijo de Dios, la encarnación del amor de Dios y el camino que conduce a la salvación—, o es un embaucador, un embustero. Si quieres averiguarlo por ti mismo, simplemente ponlo a prueba. Él dice que quiere pasar a formar parte de tu vida de una forma muy real y personal: “He aquí, Yo estoy a la puerta [de tu corazón] y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él”9. Invítalo a entrar. Dale cabida en tu vida y verás lo que sucede».
Una vez que admiten esa posibilidad, le están dando una oportunidad a Jesús. Hay una semillita de fe, que Dios premiará con pruebas palpables, visibles, reconocibles. Jesús entrará en su corazón y les probará Su existencia, transformando su vida y respondiendo a sus oraciones.
Adaptación de un texto de D. B. B.
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El toque personal
Cuando yo era un joven predicador, con mucho amor por los perdidos y un sincero anhelo de conquistar a las pobres ovejas descarriadas que las iglesias no habían sabido captar, intenté todo lo que se me ocurrió e ideé todos los métodos que pude para hacerles llegar el Evangelio. Prediqué en las calles y en las plazas. Canté a todo pulmón. Proyecté diapositivas y películas en todos los sitios donde me lo permitieron, con el objeto de comunicar el mensaje del amor de Dios a las personas que no iban a la iglesia. De todos modos seguía atado al método de las reuniones públicas, a la fórmula de la evangelización de masas, que tenía una eficacia limitada.
Hasta que un día descubrí la emocionante verdad de que podía conquistar a más personas para el Señor testificándoles dondequiera que las encontrara, sin necesidad de iglesia, ni púlpito, ni reunión de ningún tipo, en cualquier lugar, a cualquier hora, a toda hora, y así con todo el mundo.
D. B. B.
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«Gozo delante de los ángeles de Dios»10
Cada vez que nace un alma en el reino de Dios es como el nacimiento de un niño. Cuando nace un nuevo espíritu en el reino de Dios se siente el mismo gozo, solo que en mayor grado. Todo el Cielo se alegra por cada alma perdida que encontramos y rescatamos, mucho más que por las noventa y nueve que ya estaban a salvo en casa11.

1. Juan 3:16.
2. Romanos 3:23.
3. 1 Pedro 2:24.
4. Efesios 2:8,9.
5. Romanos 6:23.
6. Apocalipsis 3:20.
7. Juan 6:37.
8. Hechos 16:31.
9. Apocalipsis 3:20.
10. Lucas 15:10.
11. Lucas 15:7.

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