Apéndice uno: La doctrina del arrebatamiento pretribulacional

La doctrina del arrebatamiento pretribulacional goza últimamente de bastante aceptación, en gran parte por los libros de la serie Dejados atrás, algunos de los cuales se han adaptado para la pantalla grande. Los promotores de esta doctrina creen que Jesús tomará a los cristianos nacidos de nuevo (los salvados) que haya en este mundo y se los llevará al Cielo en un arrebatamiento secreto, ya sea al comienzo del régimen de siete años del Anticristo o a la mitad del mismo, justo antes de la Tribulación, en el momento en que él erija la abominación desoladora.

Como fundamento de la doctrina, se otorga gran importancia a los pasajes de las Escrituras que refieren que Jesús vendrá como un ladrón en la noche, y por esos mismos pasajes se llega a la conclusión de que la segunda venida de Cristo y el Arrebatamiento serán dos sucesos diferentes. Primero examinaremos los versículos que hablan del «ladrón en la noche», y luego echaremos un vistazo a otros que confirman que el Arrebatamiento se producirá justo al final del período de Tribulación, no antes.

A continuación, lo que dijo Jesús a Sus discípulos.

Del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo Mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis1.

En este pasaje Jesús asemeja Su venida a la de un ladrón. Pero también afirma que los que estén trabajando en el molino o en el campo serán arrebatados hacia lo alto cuando venga el Hijo del Hombre. No hay ningún indicio de que se trate de otro suceso. Echemos un vistazo a lo que dijo Pablo:

Acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: «Paz y seguridad», entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán2.

¿A qué característica de un ladrón se hace referencia aquí? ¿Al secreto y sigilo con que entra, sale y huye? No parece que sea eso. Se alude a la destrucción repentina que ocasiona. Destruir no es una actividad silenciosa. Otro pasaje que a veces se cita está tomado de la Segunda epístola de Pedro:

El día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas3.

Este pasaje no se refiere a la segunda venida de Cristo, sino a acontecimientos que se producirán al final del Milenio. Sin embargo, aunque se refiriera a la segunda venida de Jesús, Pedro deja bien claro que este suceso, por mucho que se compare con el actuar de un ladrón, no tendrá nada de silencioso ni sigiloso.

La característica de la venida del Señor por la que los anteriores versículos la asemejan a la de un ladrón es que será repentina e inesperada, y pillará a la gente medio dormida. Es más, según el siguiente pasaje del Apocalipsis, los que somos cristianos y por lo tanto conocemos las Escrituras deberíamos mantenernos despiertos y estar preparados, y arrepentirnos si no lo estamos: «Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti»4.

El regreso de Jesús no será secreto ni sigiloso; será un acontecimiento visible y llamativo para el que debemos prepararnos. Aunque ya abordamos el tema del Arrebatamiento en uno de los capítulos del libro, ahora estudiaremos algunos versículos en los que está muy clara la cronología de los hechos.

Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará Sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a Sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro5.

Jesús señaló que Su regreso sería después de la Tribulación. Entonces Sus ángeles tomarán a los escogidos —a los creyentes— y los juntarán a Él en el aire. Ese es el Arrebatamiento. En varias de sus epístolas, el apóstol Pablo explica que, cuando se produzca el Arrebatamiento, el Anticristo ya estará en el poder, ocupando el templo de Dios (lo cual sucederá después que rompa el pacto, ponga la abominación desoladora y dé inicio a la Gran Tribulación). También señala que ocurrirá cuando suene la última trompeta, esa a la que se refirió Jesús en Mateo 24:31. Pablo dice que «nosotros» —refiriéndose a los creyentes— estaremos en la Tierra en ese momento.

Con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios6.
Os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras7.
He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados8.

Finalmente, las profecías de Daniel (c. 538 a. C.) y del Apocalipsis (c. 90 d. C.) dejan bien claro que los santos, los creyentes, los hijos de Dios nacidos de nuevo, estarán en la Tierra durante la Tribulación, pues el Anticristo los perseguirá. De hecho, en varios pasajes hasta se precisa la duración exacta de ese período.

Veía yo que [el Anticristo] hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días [Dios], y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino. Hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la Ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo [tres años y medio]9.
Oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo [tres años y medio]. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas10.
Cuando vio el dragón [el diablo] que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer [la Iglesia] que había dado a luz al hijo varón [Jesús]. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo [tres años y medio]. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo11.

Si bien estos pasajes bíblicos pueden no ser muy alentadores, pues dan a entender que el Anticristo y sus fuerzas prevalecerán sobre los santos durante algún tiempo, desde luego indican que los creyentes estarán en la Tierra oponiéndose a él y a su régimen durante la Tribulación (tres años y medio). No cabe duda de que la iglesia sobre la que prevalecerá serán las instituciones religiosas visibles y su poder temporal, que serán una presa fácil para él, tal como ocurrió en Rusia, China y sus países satélites cuando los comunistas se hicieron con el gobierno. Sin embargo, quienes entiendan lo que sucede serán fuertes y harán prodigios en esos tiempos, y al final saldrán vencedores.

Con lisonjas seducirá [el Anticristo]a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará. Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo. Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas. También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo12.
En aquel tiempo se levantará [el arcángel] Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro [el libro de la vida del Cordero, Jesús]. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad13.

Orígenes de la doctrina del arrebatamiento pretribulacional

La doctrina del arrebatamiento pretribulacional surgió en el siglo XIX con John Nelson Darby, miembro del movimiento Hermanos de Plymouth. Samuel Tregelles —integrante del mismo movimiento— alega que esa concepción se originó durante un servicio carismático dirigido por Edward Irving en 1832. Otros sostienen que fue producto de una visión profética recibida en 1830 por la joven escocesa Margaret MacDonald. Impresionado por los informes que hablaban de un nuevo pentecostés, Darby visitó el lugar donde había tenido lugar el reavivamiento y conoció a Margaret MacDonald. Darby rechazó las afirmaciones de esta de que se trataba de un nuevo derramamiento del Espíritu, pero aceptó su concepción del arrebatamiento pretribulacional y la integró en su propio sistema de creencias. [Dicha doctrina se incorporó más tarde a la Biblia anotada de Scofield, de amplia difusión.] Ese enfoque ha tenido gran influencia en todo el mundo desde entonces. (Elwell, Walter A., ed.: Diccionario evangélico de Teología Bíblica, Thomas Nelson Incorporated, 2005.)

1. Mateo 24:36–44
2. 1 Tesalonicenses 5:1–3
3. 2 Pedro 3:10
4. Apocalipsis 3:3
5. Mateo 24:29–31
6. 2 Tesalonicenses 2:1–4
7. 1 Tesalonicenses 4:15–18
8. 1 Corintios 15:51,52
9. Daniel 7:21,22,25
10. Daniel 12:7
11. Apocalipsis 12:13–17
12. Daniel 11:32–35
13. Daniel 12:1–3

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