El Dragón

¿Qué inspirará a este hombre, el Anticristo, y al gobierno mundial que presidirá? El libro de Daniel habla mucho de lo que hará en el plano físico, y el Apocalipsis nos revela lo que sucederá paralelamente en la dimensión espiritual.

Primeramente echemos un vistazo a ciertos sucesos trascendentales que, según observó y escribió San Juan —autor del Apocalipsis—, se producirán antes de la aparición del Anticristo en la escena mundial y su unción satánica.

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para Su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días1.

La mujer de esta visión evidentemente da a luz a Jesucristo. La primera interpretación que a uno se le ocurre es que se trata de María, la madre humana de nuestro Señor cuando este estuvo en la Tierra. Sin embargo, la interpretación se vuelve un poco confusa cuando dice que la mujer huye al desierto durante 1.260 días.

En varias ocasiones la Biblia se refiere a la segunda mitad del régimen del Anticristo como la Gran Tribulación. «Habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá»2. Daniel hizo referencia a esa época cuando escribió: «En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces»3.

Haciendo uso de expresiones sinónimas, la Biblia menciona varias veces cuánto durará ese período de Tribulación: «Tres años y medio», «42 meses», «1.260 días»4,A.

Si los 1.260 días en que «la mujer» huye al desierto corresponden en efecto al período de Gran Tribulación —y todo indica que así es—, entonces esa mujer no podría ser María, pues hace mucho que ella dejó este mundo para ir a recibir su recompensa celestial. Por ende, su identidad debe entenderse de otra manera. ¿Podría simbolizar a los creyentes de todas las eras, el pueblo de Dios, que son el linaje de Jesús? Parece una interpretación viable, pues durante los 1.260 días de Tribulación los verdaderos cristianos estarán en el «desierto» de este mundo. Serán perseguidos como parias por el diablo y las fuerzas del régimen del Anticristo, y muchos se verán obligados a huir de las ciudades, que serán los centros del dominio del Anticristo.

Además de que en los versículos subsiguientes de Apocalipsis 12 se revela la identidad del gran dragón escarlata, también queda corroborado que se trata de una «época de tribulación», porque se vuelve a mencionar al arcángel Miguel, que lucha contra las fuerzas del mal en la dimensión espiritual. «Hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él»5. En ese momento Satanás es expulsado del Cielo junto con «la tercera parte de las estrellas del cielo». Esas estrellas son sus demonios, los ángeles que al igual que él se han rebelado contra Dios y serán arrojados sobre la Tierra con él.

Para algunos estos pasajes pueden resultar un poco chocantes, pues dan a entender que a Satanás y a sus demonios actualmente se les permite entrar en el Cielo. En el libro de Job hay una sorprendente confirmación de este hecho, una descripción de una escena en la corte del Señor. Job 2:1 dice: «Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante del Señor, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante del Señor». Aunque Satanás se ha rebelado contra Dios, sigue compareciendo delante de Él en el Cielo y acusa a los santos día y noche. En el Apocalipsis, después que Satanás es finalmente expulsado, dice: «Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: “Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de Su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”»6.

La voz celestial luego advierte: «¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo»7. Entonces es cuando se inicia el período de tres años y medio de Gran Tribulación, el peor de la historia del mundo, en el que el diablo hará estragos en toda la Tierra. Ya no podrá acceder al Cielo para acusarnos delante de Dios, sino que habrá sido expulsado a la Tierra y confinado a ella, hasta que más tarde sea encadenado y encerrado en las tinieblas del Abismo.

Pero volvamos a la visión que tuvo Juan de la mujer y el Dragón: «Cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo [tres años y medio]»8. Aunque los verdaderos creyentes se verán obligados a huir al desierto durante la Gran Tribulación, allí serán cuidados y estarán a salvo de la mayoría de los ataques ponzoñosos de Satanás.

«El dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo»9. Aunque en esos últimos tres años y medio Satanás ya no podrá presentarse ante el trono de Dios para acusar delante de Él, en el Cielo, a los creyentes de la Tierra, estará aquí mismo, cara a cara con ellos, no solo acusándolos, sino persiguiéndolos y procurando acabar con ellos.

Notas

A. En la época en que se escribió el Apocalipsis se usaban varios calendarios en el mundo. Los judíos contaban con uno, que era probablemente el que empleaba Juan, siendo él judío. Luego estaba el calendario oficial juliano, por el que se regían los romanos, y había otros que usaban los griegos y los egipcios. Todos diferían en cuanto al número de días que había en un mes (número que variaba de mes a mes, como sucede actualmente) y el número de días que tenía el año. Sin duda eso habría conducido a diferencias considerables a la hora de interpretar cuántos días representaba un mes o un año. Da la impresión de que el Señor lo expresó como 1.260 días para que no hubiera confusión posible.

1. Apocalipsis 12:1–6
2. Mateo 24:21
3. Daniel 12:1
4. Daniel 7:25; 9:27; 12:7; Apocalipsis 11:2,3; 12:14; 13:5
5. Apocalipsis 12:7–9
6. Apocalipsis 12:10
7. Apocalipsis 12:12
8. Apocalipsis 12:13,14
9. Apocalipsis 12:17

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