La segunda venida

«Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y todas las tribus de la Tierra harán lamentación cuando vean al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Enviará Sus ángeles con gran voz de trompeta y juntarán a Sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro» (Mateo 24:29–31).

En este pasaje Jesús explica que la tribulación y el terror que han de sobrevenir a la humanidad en la hora más oscura de su historia llegarán a su fin súbitamente con la más radiante alborada, ¡el día en que Cristo retorne para recoger a Su pueblo y llevárselo consigo!

El Apocalipsis enseña que, poco antes del regreso de Jesús, el Anticristo pretenderá empecinadamente acabar con todos los que se nieguen a rendirle culto y aceptar la marca de la Bestia. Paralelamente Dios desatará espantosas plagas y castigos para atribular al Anticristo y sus fuerzas. Así, pues, aunque será una época de gran tribulación para los creyentes, lo será aún más para sus perseguidores.

La Biblia precisa cuánto durará ese período de gran tribulación: tres años y medio, o lo que es lo mismo, 42 meses o 1260 días (Daniel 7:25; 12:7; Apocalipsis 13:5; 12:6). De modo que el día en que el caudillo mundial viole el acuerdo de paz, erija su imagen y demande la adoración del mundo entero, sabremos exactamente cuánto falta para el regreso de Jesucristo.

Chao, Bestia; nos vamos pa’l Cielo

El impresionante espectáculo visual y acústico que anunciará la segunda venida de Cristo causará asombro en todo el mundo. Cuando aparezca la señal culminante —Jesús en las nubes irradiando sobrenaturalmente Su energía y poder divinos sobre todo el orbe—, quienes lo hayan rechazado y hayan adorado a la Bestia se quedarán estupefactos. «He aquí que viene con las nubes: Todo ojo lo verá, y los que lo traspasaron; y todos los linajes de la Tierra lamentarán por causa de Él» (Apocalipsis 1:7).

En cambio, para quienes conozcan y amen al Señor, Su retorno será el momento de mayor éxtasis, arrobamiento y liberación que hayan vivido. Los hijos de Dios que hayan muerto desde que Jesús estuvo en la Tierra resucitarán milagrosamente, dotados de cuerpos gloriosos. Se levantarán de la tumba y ascenderán para encontrarse con Jesús en el aire. Quienes aún estemos con vida en la Tierra experimentaremos una transmutación instantánea. Nos elevaremos con nuestro cuerpo nuevo hasta llegar a las nubes, donde nos reuniremos con el Señor. Así Cristo pondrá a los Suyos fuera del alcance de los que los perseguían —los partidarios del Anticristo— y se los llevará victoriosos al Cielo, para que asistan a la celebración más grandiosa que se haya visto jamás, un acontecimiento conocido como la cena de las bodas del Cordero (Apocalipsis 14:14–16; 19:6–9). Mientras tanto se derramará la terrible ira de Dios sobre las fuerzas de la Bestia. Luego Jesús, encabezando las tropas del Cielo, volverá a la Tierra para arrasar con la Bestia y su perverso imperio en la decisiva batalla de Armagedón. El nombre deriva de una colina situada en el valle de Jezreel, cerca de Haifa (Israel), bajo la cual está enterrada la antigua ciudad de Megido (la palabra hebrea Armagedón significa textualmente altura omonte de Megido). Si bien las fuerzas del Anticristo se congregarán en Armagedón, según se desprende de los textos sagrados el foco de esta horrenda batalla será Jerusalén (Zacarías 14:1–5, Apocalipsis 14:20). Este suceso señalará el fin de los crueles regímenes humanos sobre la Tierra. Dios mismo, por medio de Jesucristo —Rey de reyes y Señor de señores—, y Sus huestes celestiales, se apoderará del mundo para gobernarlo como habrían podido hacerlo los hombres de no haber desobedecido a Dios y optado por seguir egoístamente sus propios derroteros. Así comenzará una era que se conoce como el Milenio, mil años de paz en los que se restablecerá el paraíso terrenal (Apocalipsis 19:11–21; 20:1–4). (Si quieres informarte más sobre este excepcional período, no te pierdas Del fin al infinito, de Aurora Production.)

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