Un mundo en guerra

«Oiréis de guerras y rumores de guerras. […] Se levantará nación contra nación y reino contra reino».

Aunque la humanidad ha sufrido el flagelo de la guerra desde tiempos inmemoriales, ningún otro período de la Historia ha visto tantas guerras como las que han tenido lugar en los últimos cien años, ni tal medida de devastación como la que han ocasionado.

Hasta 1914, los conflictos armados nunca tuvieron alcance universal. Sin embargo, las dos Guerras Mundiales sí. En la guerra del 39, apenas 12 países pequeños no intervinieron ni técnica ni militarmente, y en los ejércitos de las naciones en contienda prestaron servicio militar 93 millones de personas. De estos, 25 millones murieron. Las bajas entre la población civil fueron también inéditas en la Historia: solo en la Unión Soviética perecieron 20 millones de civiles. El Washington Post señaló:

Los conflictos bélicos del siglo XX han sido guerras totales, libradas contra civiles y combatientes por igual. […] En comparación, las bárbaras batallas del pasado fueron escaramuzas callejeras1.

Otros periódicos y comentaristas también han descrito la matanza:

Desde la Segunda Guerra Mundial han estallado más de 130 guerras, en las que perecieron 23 millones de personas por efecto directo de los combates y otros 20 millones a causa del hambre y otras secuelas. En la década de los 50 hubo cada año unas doce guerras de gran envergadura —es decir, que causaran más de 1.000 muertes—, y estas no superaron la veintena en las dos décadas siguientes. Sin embargo, a comienzos de los 80 el promedio superó las 302. En la década de los 90 hubo 56 guerras en 44 países. La mayoría fueron alzamientos y revoluciones para hacerse con el poder o con territorio3.
En el año 2007 se estaban librando 34 conflictos armados en el mundo4. El número de víctimas que dejaron las guerras del siglo XX —110 millones— triplicó la cifra de caídos en todas las guerras libradas desde el primer siglo después de Cristo hasta 1899. El 70 por ciento de todas las bajas ocurridas desde la Segunda Guerra Mundial han sido civiles, proporción que superó el 90 por ciento en la última década del siglo5.
Las estadísticas demuestran que quienes más han sufrido por las guerras han sido los inocentes. Solamente entre 1990 y 2000 murieron 2 millones de niños. Desde 1945 las guerras han generado 35 millones de refugiados6.

Desde que se declaró la guerra contra el terrorismo —después de los atentados del 11 de septiembre de 2001— hasta julio de 2007, se estima que en Afganistán e Irak, los dos principales teatros de operaciones de esa guerra, murieron 832.962 personas, y 1.590.895 fueron heridas de gravedad. Esa cifra equivale a 16 veces el número de víctimas fatales de todos los atentados terroristas cometidos desde 19687. Otros estudios calculan en 1.200.000 las muertes ocasionadas solamente en Irak8.

El mundo esperaba que la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989 marcara no solo el fin de la Guerra Fría entre las superpotencias, sino también el inicio de una era de paz mundial. Desgraciadamente eso no ha sucedido.

Limpieza étnica y pavorosas luchas tribales

En esta profecía, donde dice «se levantará nación contra nación», la palabra empleada en el texto original griego y que se tradujo como nación al castellano es etnos, cuya traducción más precisa sería raza o tribu. Dicho de otro modo, Jesús vaticinó que los grupos étnicos se levantarían unos contra otros. En años recientes este augurio se ha cumplido con trágicas consecuencias. El historiador Arthur Schlesinger (1917–2007), quien se hizo acreedor al premio Pulitzer, advirtió: «Si el siglo XX [fue] el de las guerras ideológicas —la democracia contra el fascismo, la democracia contra el comunismo—, el final de la Guerra Fría ha desatado postergados antagonismos nacionalistas, raciales, étnicos y lingüísticos en todo el orbe. […] El siglo XXI promete ser el de las luchas étnicas»9.

La agencia AP informa que en el curso del siglo XX las matanzas perpetradas por súbditos de diversas naciones contra sus conciudadanos provocaron más muertes que los enfrentamientos con rivales extranjeros. En su informe, la agencia alude a las purgas de Stalin, la Revolución Cultural de Mao, los campos de exterminio de Pol Pot, la llamada limpieza étnica en Bosnia, los horrores de Ruanda, etc.

También podríamos mencionar la fratricida Guerra Civil Española, y los choques entre movimientos guerrilleros y el ejército que han marcado la historia reciente de muchos países latinoamericanos.

En su reportaje, la agencia AP emite una grave sentencia:

Aun sin tener en cuenta las guerras, el siglo XX [estuvo] bañado en sangre. En todos los continentes salvo América del Norte y Oceanía hubo gobiernos que asesinaron a sus ciudadanos por miles y millones, en muchos casos enemistando a una facción con otra. En ese siglo tan civilizado, se calcula que la demencia homicida segó la vida de 170 millones de personas. […] No por nada el término genocidio se acuñó en [el] siglo XX10.

Las guerras intestinas constituyen hoy en día el 95% de todos los enfrentamientos armados11. Uno de los más destacados es el perenne conflicto entre palestinos e israelíes, que se ha prolongado durante 60 años y ha causado miles de muertes, muchos más heridos y millones de desplazados, algunos de los cuales llevan generaciones viviendo como refugiados.

Si bien el panorama se presenta sombrío, se acerca el día en que Dios mismo intervendrá para acabar de una vez para siempre con la violencia y las guerras que azotan al mundo. La Biblia dice que cuando Cristo retorne para gobernar la Tierra, «juzgará a las naciones y reprenderá a muchos pueblos […]. Convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra» (Isaías 2:4).

Más adelante dedicaremos más espacio al reinado de paz que se establecerá en la Tierra. Por ahora volvamos a las duras realidades que nos ocupan en este momento.

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