Un planeta enfermo

«Y habrá pestes…»

Al igual que sucede con la guerra y con el hambre, es alarmante la severidad y la frecuencia con que epidemias de enfermedades gravemente contagiosas azotan hoy en día a la humanidad.

El siglo pasado, la ciencia médica creyó prematuramente haber vencido a un amplio espectro de virus y bacterias mortíferos. A fines de los años 60, el ministro de Salud de los EE.UU. declaró que las enfermedades infecciosas habían pasado a la historia29.

Más recientemente, en 1983, un texto de medicina afirmaba que las dolencias contagiosas eran «mucho más fáciles de prevenir y tratar» que cualquier otra clase de trastornos30.

A pesar de ello, en la década de los 90 la incidencia de dichas enfermedades experimentó un incremento espectacular. El Dr. Sherwin Nuland, en su éxito de librería titulado Cómo morimos31, se lamenta de que «el pretendido triunfo de la medicina sobre los organismos patógenos ha resultado ser una quimera»32. En los últimos años los médicos advierten que las cepas bacterianas que están apareciendo podrían resultar más mortales que el sida.

Un libro titulado The Killers Within muestra la evolución de las infecciones resistentes, que comenzaron con unos pocos casos a fines de los 80 y hoy en día están totalmente fuera de control. Los microbios que las causan, que antes se podían eliminar con antibióticos de amplio espectro, son capaces de desintegrar la dermis, de obstruir los pulmones y de producir abscesos del tamaño de una pelota de golf.

«Los gérmenes patógenos se vuelven más resistentes, y además lo hacen cada vez con mayor rapidez», dice Mark Plotkin, uno de los autores, etnobotánico del Smithsonian Institute.

Se avecina una epidemia, en un momento en que las empresas farmacéuticas prácticamente han suspendido sus investigaciones sobre antibióticos33.

Las bacterias farmacorresistentes están fuera de control. El epicentro de esa epidemia son los propios hospitales. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los EE.UU. estiman que cada año 100.000 estadounidenses mueren de infecciones contraídas en hospitales, cifra superior al número de muertes ocasionadas por el cáncer y el sida combinados. Casi 2 millones de pacientes se infectan en los hospitales —de un total de 35 millones de internaciones—, y dos tercios de ellos padecen infecciones inmunes a por lo menos un fármaco. Esta crisis tiene un costo de 30.000 millones de dólares al año34.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha surgido una variedad de tuberculosis para la cual prácticamente no existe tratamiento: la tuberculosis extremadamente drogorresistente (TB–XDR), que se ha detectado en distintas partes del mundo. Son cepas que no solo resisten los fármacos de primera línea, sino también tres o más de las seis clases de fármacos de segunda línea.

Según el Dr. Paul Nunn —coordinador de la estrategia Alto a la TB de la OMS— eso la vuelve prácticamente imposible de tratar.

La tuberculosis multirresistente (TB–MDR), causada por cepas invulnerables a por lo menos dos de los principales fármacos antituberculosos de primera línea, ya genera creciente preocupación. En todo el mundo la OMS calcula que se producen unos 425.000 casos de TB–MDR al año, mayormente en la otrora Unión Soviética, China y la India35.

Los antibióticos: un tiro por la culata

¿A qué se debe este repentino rebrote de afecciones que se consideraban prácticamente eliminadas o en receso? Resulta irónico que el uso indebido y generalizado de remedios creados para suprimirlas sea, según los especialistas, el generador de nuevas cepas superresistentes.

Hay quienes han criticado la actitud de ciertos médicos que bombardean a sus pacientes con antibióticos de amplio espectro sin saber en muchos casos a ciencia cierta la causa del mal que los aqueja. Los entendidos sospechan asimismo que el extendido empleo de antibióticos en piensos para el ganado contribuye al incremento de bacterias resistentes a los mismos36.

Virus mortíferos

Los facultativos no se limitan a advertir sobre el aumento de las epidemias de origen bacteriano. Virus asesinos como el VIH, causante del sida, y el ébola también se están extendiendo cada vez más, y la amenaza de la influenza puede llegar a ser la más peligrosa de todas.

Científicos han descubierto que el virus de la influenza ha desarrollado la capacidad de burlar el principal mecanismo de defensa que tiene el organismo contra la enfermedad, con lo que aumentan las posibilidades de un nuevo brote a escala mundial.
Las investigaciones llevadas a cabo en torno al brote que se produjo en 1997 y que se cobró la vida de un tercio de sus víctimas, determinaron que la cepa era capaz de burlar completamente la primera y más crucial respuesta del sistema inmunológico del paciente.
El Dr. Klaus Stohr, quien dirige el programa global de la Organización Mundial de la Salud contra la influenza, afirmó que el brote de 1997 había sido «la última advertencia de la naturaleza» para que el mundo se prepare para una pandemia de influenza.
La mayor amenaza proviene de las cepas que se crean cuando una variante del virus pasa de una especie animal a una persona ya infectada con un tipo de influenza más común. Dentro del organismo humano, los dos virus se combinan para crear una cepa nueva a la que nadie en el planeta tiene inmunidad previa. El virus puede entonces propagarse a través de la población como un reguero de pólvora. Eso deducen los investigadores que sucedió durante la epidemia de gripe española de 1918 y 1919, la más mortífera de la Historia.
Se estima que la gripe española segó la vida de 50 millones de personas en todo el mundo, número que supera al de las víctimas de la peste bubónica del siglo XIV.
Es inevitable que se produzca otra pandemia. «Las pandemias se generan en forma cíclica, y la próxima ya viene con retraso», afirma el Dr. Donald Perlman, inmunólogo de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey. A los investigadores les preocupan particularmente los virus aviares que proliferan tanto en Asia37.
«Actualmente surgen enfermedades nuevas a razón de una por año, algo que no tiene precedentes históricos», señaló la directora general de la OMS, Dra. Margaret Chan, en la introducción al Informe sobre la salud en el mundo de 2007.
«Sería muy ingenuo y complaciente de nuestra parte suponer que tarde o temprano no aparecerá otra enfermedad como el sida, el ébola o la neumonía atípica», afirmaba el informe.
El mismo añadía que en 1951, cuando la OMS emitió las primeras normas de salud para prevenir la propagación internacional de enfermedades, la situación era estable. La gente realizaba viajes internacionales en barco, lo que reducía la velocidad de propagación de enfermedades por el planeta. Las afecciones nuevas eran poco frecuentes.
Hoy en día, en cambio, gran cantidad de personas puede trasladarse rápidamente de un lugar a otro del orbe, lo que implica que un brote o epidemia que surja en alguna parte puede, en cuestión de horas, convertirse en una amenaza inminente en otra, explicaba el informe. A lo largo de los últimos cinco años, la OMS confirmó más de 1.100 brotes de enfermedades en el mundo, por ejemplo de cólera, de polio y de gripe aviar38.

Propagación del sida

Mientras tanto, el sida sigue propagándose arrolladoramente por el mundo. Las estadísticas son escalofriantes. El ONUSIDA afirma que hubo 2,7 millones de nuevos infectados en 2008, año en que murieron 2 millones de personas a causa de esta pandemia. A fines de ese año, 33,4 millones de personas tenían el VIH o sida39.

Desde 1981, más de 25 millones de personas han muerto de sida. En África hay 14,8 millones de huérfanos a causa de la enfermedad. Los jóvenes de 15 a 24 años de edad representan la mitad de todos los nuevos infectados a escala mundial. Unas 6.000 personas contraen el VIH cada día40.

Aparte las epidemias ya mencionadas, tenemos por supuesto el cáncer, que no se considera una enfermedad infecciosa. Según los científicos, aproximadamente el 80 por ciento de los diversos tipos de cáncer tiene su origen en factores ambientales, como el humo de tabaco (fumadores activos y pasivos) y la ingestión de nocivas substancias químicas presentes en los alimentos modernos. El cáncer en sus más de doscientas variedades se cobra hoy en día más de 6 millones de vidas al año.

Jesús predijo que Su regreso estaría precedido por enfermedades y plagas. Con todo, la Biblia también enseña que Dios es capaz de proteger y hasta sanar a los que confían en Él: «No te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada» (Salmo 91:10). «Para vosotros, los que teméis Mi nombre, brillará el Sol de justicia con la salud en Sus rayos» (Malaquías 4:2, BJ).

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