Regalos de Dios

La Biblia dice: «He aquí, herencia del Señor son los hijos; y recompensa Suya el fruto del vientre» (Salmo 127:3).

Uno de los mayores regalos que Dios puede concederle a alguien es un niño, un alma eterna a quien amar y de quien recibir amor. Si Dios te ha dado un hijo, o varios, ¡felicitaciones! ¡Has recibido una gran bendición! A cambio, Él espera que los cuides, los formes, los eduques y les manifiestes Su amor. Quiere que les enseñes Su Palabra y Sus preceptos de amor a fin de que ellos también manifiesten Su amor a los demás. Es una ardua tarea; pero Él bendecirá todo el tiempo, la atención, la formación, el buen ejemplo y el afecto que les prodigues.

Una de las claves para disfrutar siendo padres es no dejar que pase un solo día sin darle gracias a Dios por el más preciado de los dones que nos ha concedido: los hijos.

Arcilla viva
Tomé arcilla en mis manos
y le di forma al azar.
Mis esfuerzos no fueron vanos:
se sometió a mi voluntad.
Volví al cabo de unos días.
La misma forma conservaba,
y cambiarla ya no podia
por mucho que presionara.
Tomé también arcilla viva
y con destreza y amor
fui modelando día a día
un tierno y dócil corazón.
Pasaron unos años más,
y se hizo hombre el niño aquel.
Mas nunca se podrá cambiar
la impronta que en él dejé.
Anónimo
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