Independencia

Pregunta: Mi hija adolescente me pide que no me meta en su vida, pero me preocupa mucho el rumbo que está tomando. Me da la impresión de que tiene muy poco autocontrol. ¿Qué puedo hacer?

Procura estar siempre a su disposición y capea el temporal

Muchos jóvenes no tienen mucha fuerza de voluntad ni dominio de sí mismos, más que nada porque no ven razón para ello. Les gusta pasarla bien y soltarse la melena; no ven por qué no. Tienen que hacer frente a un tropel de deseos, sentimientos y emociones, y por más que quieran evitarlo, se ven desbordados, y eso afecta a otras personas. Algunos jóvenes lo sobrellevan mejor que otros. Y los hay que no ven ningún motivo para dominar sus instintos. Les gusta divertirse, ser independientes, hacer lo que les da la gana. Quieren ser diferentes, inconformistas, y no ven nada de malo en ser un poco rebeldes y desagradables.

A medida que van conociéndome y profundizando en su relación conmigo, adquieren madurez, sensatez y percepción espiritual. Pero hasta entonces no se puede hacer otra cosa que ir ayudándolos, indicarles por dónde ir, hacerles de guía, señalarles el buen camino, volver a encarrilarlos. No dejes de hacer tu parte, y con el tiempo ella entrará en razón y hasta empezará a ver la prudencia de tus observaciones y consejos. Simplemente tienes que capear el temporal y estar siempre a su disposición para ayudarla a superar esa etapa en la que a veces se parece más a la fea oruga y todavía no tiene mucho de la bella mariposa que un día llegará a ser.

Una joven normal

Tu hija es una típica adolescente. Le encanta divertirse y retozar. Todavía no le gusta trabajar con empeño, pero ¿a cuántas chicas de su edad les atrae eso? Los jóvenes maduros que se toman la vida en serio y tienen una relación estrecha conmigo son bien escasos. La mayoría se van al extremo opuesto: son frívolos, aficionados a payasear y parrandear, poco disciplinados, poco ordenados. Pero en el fondo anhelan que se los oriente, instruya y aconseje. Por orgullo, no siempre lo admiten de buena gana; de todos modos, saben que lo necesitan. A tu hija no se le oculta que necesita ayuda para no apartarse del buen camino y que no es capaz de controlarse. Es consciente de que cede muy fácilmente a la tentación.

Descubre la nueva persona que es por dentro

Tienes que pedirme que te dé amor, comprensión y compasión. Ella es muy dinámica y traviesa y te puede sacar de quicio. Pero Yo te puedo infundir el amor y la gracia que te hacen falta. Pídemelos en oración, y te los daré.

Pídeme que te ayude a verla con otros ojos, que te libre de tus ideas preconcebidas, de la opinión que te has formado de ella, y te permita ver su corazón. Tienes que aprender a ver más allá de las apariencias, de sus actos y de sus palabras; mira su interior. Cuando descubras cómo es por dentro, te encontrarás con una persona totalmente distinta.

Los adolescentes tienen muchos temores. Los tranquiliza que uno sea consciente de que los asaltan pensamientos descabellados; así no se sienten tan raros y aislados.
Para que se les preste atención, los jóvenes son capaces de ponerse muy exigentes y pesados a propósito. Procura no hacer un drama. Concéntrate en hacerles comprender la situación y el motivo por el que no puedes complacerlos en ese momento, y pídeles el apoyo y la cooperación que tanto necesitas.
A los jóvenes que gustan de emociones fuertes les encanta escandalizar o preocupar a sus padres con sus locuras. En ocasiones se sienten fuera de lugar y quieren que sus padres o sus compañeros les presten más atención. Acéptalos tal como son y hazles saber que no tienen que irse a esos extremos para que les hagas caso.
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