Altruismo

En todas partes está Jesús

Quedé atrapada en un espantoso atasco de tráfico en la congestionada ciudad en la que vivo. La interminable fila de automóviles, camiones y autobuses se movía apenas a paso de tortuga. Solo los peatones, las motos y las bicicletas lograban avanzar un poco, serpenteando entre los carriles de vehículos. El aire viciado por los densos gases de los tubos de escape me revolvía el estómago. Con los labios apretados de impaciencia, me quedé observando la vereda sin pavimentar, todavía encharcada y fangosa por el aguacero caído poco antes. Entre los vendedores ambulantes que ofrecían frutas, verduras y artículos de segunda mano sobre lonas en el suelo alcancé a ver a un niño tullido, no mayor de siete años, que mendigaba con la mano extendida.

Valiosas oportunidades

Un típico lunes por la mañana, mi marido y yo llegamos al centro de la ciudad para ocuparnos de asuntos relacionados con la labor benéfica que llevamos a cabo en varios países balcánicos. Eran las 10, y ya hacía bastante calor. Como la tarde se presagiaba aún más calurosa y agobiante, queríamos terminar antes del mediodía todo lo que teníamos que hacer.

Saludos de cumpleaños

El día de mi cumpleaños suelo tener sentimientos encontrados. Por un lado me gustaría poder escaparme a una isla solitaria; por el otro, es agradable que me presten un poco más de atención. Sea como sea, coincido con Todd Stocker en que: «Un cumpleaños feliz no se mide por la cantidad de regalos que te hacen, sino por el amor que te demuestran».

La práctica de la empatía

En una entrevista que vi el domingo pasado le preguntaron al invitado:

—Actualmente, ¿cuál es la mayor necesidad que hay en el mundo?

Sin vacilar respondió:

—Empatía. El mundo necesita más empatía.

Sin respetar las convenciones

Siempre que evoco mi inolvidable primer semestre en la universidad se me dibuja la imagen de un muchacho desgarbado de un metro noventa con cabello negro largo. Steve era un estudiante de último año de mi facultad, y nos conocimos en un curso de educación general. Se ganó mi admiración al sentarse a mi lado en primera fila, lugar que la mayoría evita. Aunque apenas lo reconocí —solamente lo había visto algunas veces en la oficina de la facultad—, me saludó con un ademán.

No faltan las oportunidades

Hay una forma importante de amar que fácilmente se pasa por alto. Consiste en expresar amor mediante detallitos. Puede ser, por ejemplo, echar una mano a una persona, anteponer sus necesidades a las nuestras, manifestar interés en ella si está estresada o preocupada, ofrecerle una oración, o prestarle oído y procurar comprenderla.

El arte de velar por los demás

Ruego que en medio del ajetreo de la vida, por muchas necesidades urgentes y prioritarias que surjan, no perdamos de vista la importancia del amor, así en las decisiones cotidianas como en las cuestiones de mayor trascendencia. A veces se nos olvida que nuestros logros no son nada sin amor. «Si tuviera el don de profecía y entendiera todos los planes secretos de Dios y contara con todo el conocimiento, y si tuviera una fe que me hiciera capaz de mover montañas, pero no amara a otros, yo no sería nada. Si diera todo lo que tengo a los pobres y hasta sacrificara mi cuerpo, podría jactarme de eso; pero si no amara a los demás, no habría logrado nada»1. Si no amamos, ni nuestros sacrificios ni nuestro trabajo tendrán mucho valor ni llevarán el fruto deseado.

Regala alegría

¿Alguna vez has tenido un mal día por el solo hecho de haberte cruzado con alguien que estaba de mal humor? Tal vez fue un pasajero en el bus o un cliente en una tienda. Normalmente ni te habrías fijado en él. Sin embargo, era tan gruñón o desconsiderado que te empañó todo el día.

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