Altruismo

El secreto

Al momento de escribir su epístola a la iglesia de Filipos, Pablo languidecía en una cárcel romana. Así y todo, en la introducción a su carta el apóstol cuenta que lo que lo haría realmente feliz no sería quedar libre, sino que los cristianos de aquella ciudad macedonia se relacionaran armoniosamente entre sí y se manifestaran afecto. Enseguida describe con detalle cómo pueden hacerlo:

El efecto de un durazno

Cuando tenía ocho años, vi con mi familia un documental de la BBC acerca de un grupo de veteranos de guerra británicos que combatieron en el norte de África. A lo largo del mismo contaban sus experiencias de guerra, más que nada sobre el hambre, el miedo y las privaciones que soportaron en el camino hacia el triunfo. De aquellos conmovedores relatos, el que más se me quedó grabado fue uno bien distinto de los demás. Lo narró un caballero canoso y delicado de salud que sonreía cálidamente y contó que ¡su experiencia más inolvidable fue cuando le regalaron un durazno!

Valió la pena

Hace poco hicimos nuestra primera función de títeres para los niños que visitan a sus padres en la penitenciaría más brava de Ciudad de México. A esa cárcel van a parar los presos que han perdido todas sus apelaciones, incluida la de no ser trasladados a ese recinto. En ese lugar no les queda nada más que cumplir su condena. También están allí los reclusos más contumaces que han resultado incontrolables en otras cárceles. 

Empezar temprano

Hace poco llevé a mi hijo a conocer un programa de ecoturismo en el gran grupo de favelas (barrios marginales) denominado Complexo do Alemão, en el sector norte de Río de Janeiro. Hay un teleférico con estaciones en los cinco morros, desde el cual se aprecia toda la bahía de Guanabara y la belleza de las sierras montañosas. Esparcidas por los cerros hay también miles de pequeñas chozas sin techumbre adecuada y con paredes de ladrillo a la vista, sin pintar. Son las favelas.

Amar y amarse

La Biblia enseña que es nuestro deber aprovechar al máximo el talento y las habilidades que Dios nos ha dado1. Él generosamente nos ha confiado destrezas, recursos, tiempo, energías, mente y espíritu; e invertir todo eso en iniciativas que agraden a Dios y que estén en armonía con Su plan nos reporta la mayor de las satisfacciones.

Hacerse presente

Tener verdaderos amigos es una ventaja enorme. Charles Spurgeon dijo en cierta ocasión: «La amistad es una de las alegrías más dulces de la vida. Muchos podrían haber caído bajo la amargura de sus dificultades de no haber encontrado a un amigo».

Tal vez pienses que ser esa clase de amigo exige hacer o decir periódicamente algo sensacional. He descubierto que lo que importa en realidad es hacerse presente cuando nos necesitan.

Vivir a la vera del camino

Hay ermitaños que viven retirados
en la paz de su autocomplacencia.
Hay almas que, como estrellas, moran solas
en el espacio, sin convivencia.
Hay pioneros que en lugares agrestes
van y abren caminos.
Yo prefiero vivir junto a la carretera
y ser para todos buen vecino.

No te lo calles

Estoy convencida de que Dios quiere alentar a las personas; pero en muchos casos hace falta que seamos nosotros los portadores de ese ánimo. Y, aunque no te lo creas, tenemos lo que otros necesitan. ¡Contamos con el Espíritu Santo y con las amorosas palabras de Dios! Podemos ejercer influencia aprovechando el poder que tienen nuestras palabras. No es necesario que sean palabras profundas ni elocuentes: basta con que sean sencillas y satisfagan la necesidad de amor, esperanza, significación y consuelo que tenga la persona a quien se las dirigimos.

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