Altruismo

Viva la amabilidad

En un vuelo que tomé hace unos meses me fijé en una niña de unos diez u once años sentada al otro lado del pasillo, en diagonal. Tenía un enorme cuaderno para colorear de lo más bonito que su mamá evidentemente le había conseguido para el vuelo. En la misma fila había otra niña de más o menos la misma edad; su papá iba sentado detrás de ella. Esa otra niña no tenía libro para colorear; es más, no tenía nada para entretenerse durante el vuelo.

Ayuda y te ayudarán

En una de Sus parábolas, Jesús cuenta la historia de un joven que, resuelto a hacer fortuna, se lleva su parte del patrimonio familiar y lo despilfarra viviendo perdidamente. Luego de tocar fondo, humillado y sin un céntimo, regresa a la casa paterna esperándose quizá una bronca, un ya te lo había advertido o por lo menos una recepción fría. Nada de eso: su padre lo acoge con los brazos abiertos y con lágrimas de alegría.

El regalo de la compañía

—¿A quién viene a ver? —me preguntó una enfermera menuda de pelo oscuro al sorprenderme en la sala de espera tomando un té y escribiendo en mi diario. 

—A mi sobrino —respondí con una sonrisa—. Pero está dormido, así que esperaré.

—Le hacen falta visitas. Es todavía un niño —dijo en tono maternal.

¿Quiénes somos para juzgar?

Algunos cristianos dejan mal parado el cristianismo a causa de su actitud fuertemente condenatoria, que los demás perciben como una pretensión de superioridad moral. Quizás esos cristianos consideran que están defendiendo la fe o abogando por causas justas, pero sus pronunciamientos a veces son duros y pasan por alto el hecho de que Dios ama a todas las personas, incluidas las que lo rechazan o no lo han entendido. Dios espera que, cuando nos relacionamos con personas que a nuestro juicio están descaminadas, las tratemos con el respeto que merecen como seres humanos y criaturas Suyas a quienes Él ama.

Ponerse en los zapatos del otro

Ocurre con mucha frecuencia que no conocemos otro mundo que el nuestro. Ha sido moldeado por nuestras experiencias —los lugares donde hemos estado, la gente que hemos conocido, lo que hemos hecho—, así como por nuestros hábitos, normas y aspiraciones. Cuando vemos a un hombre durmiendo en el umbral de una puerta o a una mujer que pide ayuda arrastrando las palabras, comparamos su situación con nuestro mundo. A veces nos imaginamos que alguien en ese estado tiene que haber cometido errores garrafales.

La vista

Miré por la ventanilla oxidada del autobús. El día se presentaba sombrío, igual que mi estado de ánimo. Dejé vagar mis pensamientos y evoqué cosas que habría sido mejor dejar en el olvido, con lo que me sumergí en un profundo abatimiento. ¿Por qué será que cuando nos deprimimos damos lugar a pensamientos que solo nos hacen perder el tiempo y agotan nuestro espíritu?

Ama a quien tienes a tu lado

Las letras de algunas canciones me han causado honda impresión. Por ejemplo, la de la canción Love the One You're With, de Stephen Stills. El estribillo dice: «Si no puedes estar con la persona que amas, ama a quien tienes a tu lado».

Corría el año 1974. Mi novio y yo nos habíamos separado, y yo estaba con el corazón destrozado. Me pasé varias semanas titubeando entre procurar evitarlo y tratar de llamar su atención. Asistir al mismo colegio que él era una tortura. En aquel tiempo esa canción me ayudó a no encerrarme en mi mundo, a proyectarme hacia los demás. Media vida más tarde tuvo el mismo efecto. 

En la tragedia aflora el amor

Madrugada del 27 de febrero de 2010: El mayor terremoto que ha azotado a Chile en 50 años —8,8 en la escala de Richter— y uno de los más fuertes de la historia de la humanidad. Se caen casas y edificios por toda la zona centro sur de Chile. Minutos después, un maremoto golpea la zona costera y deja cientos de víctimas. Testigos dicen que las aguas del tsunami resonaban como el rugido de 100 leones. A nosotros, como a millones de conciudadanos, nos resultó imposible abstraernos de la campaña de solidaridad convocada luego de la catástrofe. 

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