El juego de corazones

El juego de corazones

¿Qué les parece practicar un juego en que uno compite consigo mismo y al mismo tiempo tiene ocasión de hacer algún bien? Llamémoslo «el juego de corazones», ¿bueno?

El año pasado mi hija descubrió que el cáncer de mama que tenía en remisión le había vuelto a aparecer. Noche tras noche me empantanaba con pensamientos depresivos y desesperanzadores.

Fue un largo y frío invierno. Las cosas que antes me producían dicha o me reconfortaban, como el manto blanco de nieve que arropa todo en esta época, ya no me hacían nada. Empecé a odiar esa nieve y ese aire gélido. ¡Cuánto anhelaba que unos cálidos rayos de sol irrumpieran en toda esa negrura!

La verdad es que sí me llegaron unos rayitos, de manera imprevista.

Conversando con un amigo, le mencioné de pasada que mientras viajaba en un tren me había puesto a hablar con alguien y que el haber fijado la atención en otra persona me había hecho un mundo de bien.

—Me parece fantástico —me comentó—. Hagamos un juego con eso.

Resulta que empezamos a intercambiar por escrito relatos de personas que habíamos conocido y con las que habíamos hecho una conexión o a las que habíamos podido brindarles alguna ayuda. Además de contribuir al bien general, me ayudó a mantener la cordura durante un periodo muy espinoso de mi vida, toda vez que me obligó a buscar oportunidades y anécdotas que pudiera contarle a mi amigo.

Desde entonces hemos ampliado el juego y ahora lo practicamos con un grupo de voluntarios en las calles del centro de Rijeka y lo incorporamos al programa de nuestro campamento juvenil de verano.1

Enseguida un resumen de cómo se practica el juego:

—Se hacen pequeños actos de amor con quien sea, de preferencia con extraños, gente con la que uno se encuentra camino al colegio o al trabajo, o mientras pasea por algún lado.

—Se puede jugar en cualquier parte y en cualquier momento del día, ya sea a solas o con otro jugador.

—No hay tácticas secretas. Al contrario, lo mejor es revelar tus secretos y experiencias, aunque la idea no es hacer alarde de tus buenas obras.

El objetivo del juego es sensibilizarnos a la gran necesidad que hay de amor en el mundo y comprender que el amor es inagotable. Lo podemos entregar y repartir todo lo que queramos y con frecuencia nos es correspondido en el acto. También demuestra la importancia que tienen los pequeños gestos y revela que no necesariamente hay que hacer nada grande o fuera de lo común.

1. En este enlace se puede ver en acción y conocer mejor el juego de corazones.

Anna Perlini

Anna Perlini es cofundadora de Per un mondo migliore, organización humanitaria que desde 1996 lleva a cabo labores en la ex Yugoslavia. 

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