Mirar hacia fuera

Mirar hacia fuera

Muchos estamos increíblemente ocupados, lo cual afecta nuestra vida espiritual. Puede resultar complicado disponer de un rato para comulgar con Dios, estar en Su presencia y leer Su Palabra. Es como si hubiese una poderosa fuerza gravitacional que nos amarra a los afanes cotidianos, dificultándonos cada vez más el hacer un alto en nuestras actividades, acceder a Su presencia y obtener la fuerza y la energía espiritual que necesitamos para sobrellevar con gracia las cargas de la vida.

Eso a su vez puede mermar nuestro entusiasmo por dar a conocer a los demás nuestra fe. Cuando andamos muy ocupados, cuando las ansiedades de la vida y las inquietudes que abrigamos respecto a nuestras necesidades nos tienen abrumados, y no le damos a Dios la oportunidad de aliviarnos esa carga, es fácil que nos olvidemos de que hay personas a nuestro alrededor que se enfrentan a dificultades similares a las nuestras y a menudo incluso mucho mayores. Sin embargo, a diferencia de nosotros, no conocen a Dios.

Sean cuales sean las circunstancias en que nos encontremos, contamos con la ayuda de Dios. En cambio, muchos no lo conocen y por lo tanto no gozan de esa seguridad que nos confiere Su presencia, ni tienen la paz interior de quien se sabe amado por Él, ni la confianza de que vivirán con Él para siempre. Puede que algunos jamás lleguen a conocerlo a menos que nosotros les hablemos.

Dejemos de vivir encerrados en nuestro mundo de bendiciones, mirándonos el ombligo, excesivamente preocupados por nuestros problemas y necesidades. Pidámosle más bien a Dios que nos sensibilice y nos haga entender que las personas con las que nos pone en contacto están hechas a Su imagen y semejanza, y que Él las ama y murió por cada una de ellas.

Amado Padre, lléname de Tu Espíritu, lléname de compasión y amor, para que sea capaz de hablar como Tú lo harías. Mejor aún, te ruego que hables Tú por intermedio de mí; que me utilices como un conducto y que Tus dulces palabras de amor, Tu comprensión, Tu interés por los demás, Tus desvelos y Tu verdad fluyan de Ti hacia ellos a través de mí.

Ilumina los recovecos de su corazón con Tu luz y Tu amor. Concédeles reposo en medio de tanta lucha, paz en vez de angustia, felicidad en lugar de congoja. Consuélalos y líbralos de su ansiedad, cambia su temor por fe. Y cuando sea Tu voluntad, sírvete de mí para lograr eso.

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Peter Amsterdam

Peter Amsterdam

Peter Amsterdam se dedica activamente al servicio cristiano desde el año 1971. En 1995 accedió al cargo de codirector —junto con su esposa María Fontaine— de la comunidad de fe conocida como la Familia Internacional. Es autor de una diversidad de artículos sobre fe y teología cristiana. (Los artículos de Peter Amsterdam publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

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