Reciclaje solidario

Reciclaje solidario

Quedé perplejo al ver unas construcciones muy coloridas y con mucho cuidado por el detalle en un video de YouTube. Casitas muy pequeñas, apenas un poco más grandes que una casita para perros, con puertas, ventanas redondas y techos en ángulo para que corriera el agua de lluvia. Y todas montadas sobre ruedas para poder moverlas. En verdad se veían acogedoras

Lo cierto es que no eran casitas para perros, sino refugios para personas en situación de calle. Las fabrican en Oakland y están enteramente fabricadas de desechos. Al fin y al cabo, estos pueden reciclarse.

Esas casetas forman parte de una labor emprendida por un artista, Gregory Kloehn, que se propone dotar a las personas sin techo de un lugar propio. El señor Kloehn recorre las calles en busca de desechos, muebles y otros materiales y los emplea para fabricar casitas para los que moran en la calle. Algunas de sus creaciones son verdaderas obras de arte. Puede que no parezcan gran cosa, pero para una persona sin techo lo es todo, pues le ofrece un rayo de esperanza. En este caso se aprovechan los desechos para infundir esa esperanza.

Esa noche reflexioné sobre la obra de aquel hombre. Kloehn está dispuesto a aprovechar sus talentos con ingeniosidad para marcar una diferencia. Dios nos ha dado a todos aptitudes particulares. Cuando las ponemos a Su servicio, por muy nimias que sean, Él se vale de ellas. Para Él toda persona tiene valor y todas son importantes.

También me hizo pensar que lo que para unos son desechos para otros son cosas de gran provecho. Cuando vivía en Brasil, en cierta ocasión puse mis viejas botas de cuero junto al portón de entrada. A pesar de que tenían un agujero bastante grande en la suela, desaparecieron en cuestión de minutos.

El reciclaje es un tema interesante, sobre todo teniendo en cuenta lo que Jesús me dijo durante mis cavilaciones: Hubo un tiempo en que muchas personas pensaron que tú eras un desecho. Sin embargo, Yo te reciclé. Eso es verdad. Recordé cuando yo andaba perdido, confundido, a tientas y a ciegas en la oscuridad, sin destino ni lugar, la época en que andaba desprovisto de fe y de luz. Nadie tenía esperanza en mí. Casi podía leerles el pensamiento: Pobre muchacho, no es más que un desecho humano. Con todo, Jesús me dijo: Yo puedo reciclarte. Puedo hacer algo bello de ti. Y eso hizo.

¿A dónde quiero llegar con esto?

Todo lo que hacemos debería estar encaminado al reciclaje. Es preciso reciclar este viejo mundo y recrear el Reino de Dios en la Tierra. Jesús dijo: «Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.»1

1. Mateo 5:16 (NVI)

Koos Stenger

Koos Stenger

Koos Stenger es escritor independiente. Vive en los Países Bajos.

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