Saludos de cumpleaños

Saludos de cumpleaños

El día de mi cumpleaños suelo tener sentimientos encontrados. Por un lado me gustaría poder escaparme a una isla solitaria; por el otro, es agradable que me presten un poco más de atención. Sea como sea, coincido con Todd Stocker en que: «Un cumpleaños feliz no se mide por la cantidad de regalos que te hacen, sino por el amor que te demuestran».

Paolo, un querido amigo y colega mío desde hace 18 años, se puso como objetivo felicitar en el día de su cumpleaños a sus amigos y conocidos, ya sea por medio de una llamada telefónica o un SMS. Tiene una lista a la que va incorporando nuevas personas.

Hombres y mujeres de negocios, políticos, amas de casa, estudiantes, ancianos solitarios, ricos y pobres, ilustres o desconocidos… el corazón de todos es el mismo. Todos tienen necesidad de sentirse verdaderamente amados. Lo he comprobado personalmente observando las reacciones de la gente a esos saludos de cumpleaños.

Hace dos años, una viuda solitaria rompió a llorar al recibir una llamada para felicitarla por su cumpleaños. Desde entonces ha mencionado muchas veces ese incidente. Para ella representó un punto de inflexión en el difícil proceso de su sanación interior después que su marido falleció y ella se quedó sola en una zona apartada. Contó que el cariño y el genuino interés expresado en aquella llamada inesperada le devolvieron la vida a su alma.

Debo reconocer que no es tan sencillo como parece. Algunas mañanas uno se despierta con ganas de no pensar más que en sí mismo, y no tiene ánimos para dedicarse a alegrarle la vida a alguien en su cumpleaños. Lo digo porque el ejemplo de Paolo tuvo una fuerte influencia en mí, y hace algún tiempo yo también me adherí a la tradición de los saludos de cumpleaños, aunque mi lista todavía es mucho más corta que la suya.

A veces no me nace espontáneamente hacer la llamada, pero la reacción de la otra persona suele pagar con creces mi esfuerzo, y vuelvo a descubrir que no se necesita gran cosa para hacer a alguien un poco más feliz. En algunas ocasiones me he dado cuenta de que mis simples palabras fueron la mayor alegría que tuvo esa persona y que muy posiblemente yo fui la única que se acordó de su cumpleaños. En otras, de esa manera me enteré de que acababan de atravesar una temporada difícil, habían sufrido una enfermedad o se les había muerto alguien muy querido. Al terminar la llamada, lo único que podía decir era: «Gracias a Dios que llamé». Sin duda, «más bienaventurado es dar que recibir»1.

1. Hechos 20:35

Anna Perlini

Anna Perlini es cofundadora de Per un mondo migliore, organización humanitaria que desde 1996 lleva a cabo labores en la ex Yugoslavia. 

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