Un mensaje misterioso

Un mensaje misterioso

Cierto día en que andaba muy afanada por que mis hijos llegaran a tiempo a su clase de computación, en el último momento no encontrábamos uno de sus libros de texto ni las llaves de la casa. Más nervios de punta y carreras frenéticas. En medio de todo eso sonó mi teléfono. Era un mensaje de texto de un número desconocido. Lo que leí me tomó por sorpresa:

«No puedo cambiar tu pasado ni prometerte un bello futuro, pero sí garantizarte mi amor y apoyo en todo lo que emprendas. Espero que tengas un días estupendo».

El mensaje no venía firmado.

No pude menos que soltar una risita. Parecía una de esas confusiones frecuentes que Jesús orquesta para desviar mi atención de mis problemas y recordarme el amor que Él abriga por mí.

«Gracias por animarme —respondí—. Con todo, debo decirte que te equivocaste de número. Pero no te vayas a sentir mal, me cayeron de maravilla esas palabras».

Mi teléfono dio otro pitido.

«¡Sí era para ti! Este es mi nuevo número. Quería que supieras lo que siento por ti».

Era una amiga mía, la madre de uno de mis alumnos de inglés. Para entonces mi sorpresa era mayúscula. En cuanto dejé a los chicos en su clase, la llamé para agradecerle su gesto y su consideración.

Aunque el resto del día transcurrió con normalidad, definitivamente me sentí con más bríos. Ese feliz incidente me dio que pensar. Desde que falleció mi marido y me ha tocado criar sola a mis cuatro hijos, me he esforzado por no ser una carga para nadie. Sin embargo, hay personas que, sin querer entrometerse, gustosas me apoyarían si hace falta. ¿Por qué no había considerado ni por un momento que yo era la destinataria de aquel mensaje de ánimo? ¿Por qué me cuesta creer que Dios, al que tan bien conozco, podría poner en mi camino a personas muy bellas y dispuestas a darme una mano?

No quería dejar pasar esa enseñanza, así que me hice el propósito de digerirla a conciencia. Creo que me ha hecho mucho bien. 

Priscilla Lipciuc

Priscilla Lipciuc ha sido misionera en Europa Oriental durante más de 20 años.  

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