Dando se sale ganando

Dando se sale ganando

Cuesta mucho menos hablar de la generosidad que practicarla, sobre todo cuando exige algún sacrificio. Por otra parte, la Biblia dice que Dios la tiene en gran estima.

«Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades. Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor. Jesús llamó a Sus discípulos y les dijo: “Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Estos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento”»1.

Es muy posible que algunos de esos ricos dieran dinero por sentido del deber o por adquirir notoriedad como personas altruistas, en vez de hacerlo por amor sincero a Dios. En todo caso, para ellos no supuso un gran sacrificio. En cambio, a pesar de ser pobre, la viuda estuvo dispuesta a dar todo lo que tenía. Dio porque tenía espíritu de sacrificio. Por eso Jesús la señaló como digna de elogio.

Generalmente damos con mayor liberalidad de lo que nos sobra. El rey David, en cambio, se negó a presentar al Señor ofrendas que no le hubieran costado nada2.

Hace varios años oré específicamente por una guitarra Ovation. Apenas la conseguí, sentí que Dios me llamaba a dársela a alguien que la necesitaba más que yo. Eso me sorprendió, y me puse a pensar cómo iba a poder ahorrar para comprarme otra. Con todo, no albergaba ninguna duda en mi corazón respecto de lo que debía hacer.

A la semana de haber regalado la guitarra me invitaron a cantar en la iglesia de un amigo que es músico y dueño de una tienda de instrumentos musicales. Le conté que no tenía guitarra.

—No pasa nada —me dijo—. Llevaré una de mi tienda para que puedas tocar.

Resultó ser una Ovation. ¡Yo estaba emocionado!

Al terminar el culto busqué a mi amigo para darle las gracias y devolverle el instrumento. Pero me dijo:

—Mientras cantabas, Dios me dio claras instrucciones de que te apoyara y bendijera tu labor misionera ofreciéndote esta guitarra.

Salí de la iglesia como si estuviera flotando en una nube.

Aunque no siempre cosechemos bendiciones materiales como consecuencia de nuestra dadivosidad, Dios siempre nos la recompensa.

Este artículo es una adaptación de un podcast publicado en Just1Thing, portal cristiano destinado a la formación de la juventud.

1. Marcos 12:41–44 (NVI)
2. V. 2 Samuel 24:24

Steve Hearts

Steve Hearts es ciego de nacimiento. Es escritor y músico y vive en Norteamérica. 

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