Inversiones celestiales

Inversiones celestiales

A mi edad, la gente suele ponerse a pensar seriamente en su futuro. Además de los hijos, la carrera y la vivienda, aparece el tema de los planes de pensión y las inversiones de capital. Hay muchas opciones de inversión, y no es fácil decidir, pues en última instancia nadie puede decirnos con certeza cuál es la mejor. Algunas de las posibilidades que estudié son los seguros de vida, las propiedades y los fondos de inversión, aunque hay muchísimas más.

Hace poco me reuní con una amiga que es misionera y ha viajado por toda África, Europa y el continente americano para evangelizar. Admiro sus esfuerzos y el amor que siente por la gente a la que conoce. Por ese motivo decidí apoyar económicamente su labor. La última vez que nos vimos me agradeció el sacrificio que había hecho para donarle ese dinero. Eso me hizo reflexionar, pues yo no lo veo en absoluto como un sacrificio; todo lo contrario, lo considero una inversión en mi futuro, la más productiva.

Seguro de vida. La Biblia nos promete que, si somos generosos, Dios cuidará de nosotros1. También dice que, en la medida en que ayudemos a los demás, Él nos bendecirá a nosotros y hará prosperar nuestras labores2. Apoyar la obra de Dios equivale a pagarle a Él la prima de mi seguro de vida; Él a cambio vela por mí y por mis seres queridos, tanto en épocas de abundancia como de escasez. Dios es mi red de seguridad.

Ahorro para vivienda. Jesús dijo que nos prepararía un lugar3. Cuando destino mis recursos a Su obra, invierto en una vivienda que disfrutaré en un futuro de esplendor en Su ciudad celestial. Estoy segura de que Él es un fabuloso arquitecto.

Cartera de acciones. Jesús dijo que tendremos tesoros en el Cielo4. Al apoyar económicamente la labor misionera de mi amiga compro acciones celestiales que agrego a mi cartera. Cuanto más tiempo y esfuerzo invierte ella en su misión celestial, más valor adquieren mis acciones. El día en que yo comparezca ante mi Hacedor, al final de mi vida, se liquidará mi cartera de acciones y me pagarán su valor. Estoy segura de que la espera habrá valido la pena.

1. V. 2 Corintios 9:6
2. V. Deuteronomio 15:10
3. V. Juan 14:2
4. V. Marcos 10:21

Anita Clark

Anita Clark vive en Alemania. Ha sido lectora de Conéctate desde el primer número.

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