Principios generales

Un poco más amable

Hay una canción que siempre toca en mí una cuerda sensible. No es muy conocida por estos rincones, pues se compuso en inglés. Es de Glen Campbell y se titula Let Me Be a Little Kinder. Parece una oración, aunque en ningún momento menciona a Dios. La letra cautiva por su sencillez y porque expresa de una forma atractiva, sin dogmatismos, grandes verdades sobre los valores humanos y los factores que contribuyen al éxito en la vida. 

Cómo optimizar nuestras relaciones con los demás

Un perro callejero apareció en el vecindario de la familia Rodríguez el mismo día en que la familia González se mudó a la casa contigua. El animal enseguida empezó a hacer destrozos. Escarbaba en los cubos de la basura y a veces los volcaba y desparramaba los desperdicios.

Hacía estragos en los macizos de flores de ambos jardines. Mejor dicho, era una peste. Los Rodríguez se indignaron de que los González hubieran traído ese bicho al barrio. Los González, por su parte, consideraban injustificable que los Rodríguez no hicieran nada para dominar a su animalito salvaje. 

La comunicación empieza por casa

Pasaba por una mala racha en mis relaciones con los demás. En vez de «ganar amigos e influir sobre las personas», como propone el título del famoso libro de Dale Carnegie, los estaba perdiendo, y la gente se apartaba de mí. Era hora de buscar ayuda. Tomé el teléfono de la oración y marqué Jeremías 33:3: «Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces».

Jesús contestó enseguida. Luego del acostumbrado intercambio de afables saludos, nuestra conversación se desarrolló más o menos así:

Los elogios

Jesús elogia a las personas y les reconoce el mérito cuando obran bien. En Sus parábolas elogió a los siervos buenos y fieles que invirtieron sus talentos prudentemente1. Hasta ponderó al mayordomo malo por su sagacidad2. De Natanael dijo: «He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño»3.

En la Biblia Dios elogia a muchas personas. De Job dijo: «No hay otro como él en la Tierra»4. Y de David afirmó que era un varón conforme a Su corazón5.

La lengua

En el poema Oración vespertina, C. Maud Battersby expuso una oración que deberíamos hacer todos los días:

Si a alguien hice hoy sufrir, Señor,
o por mi culpa alguien tropezó,
si obstinado anduve en un error,
perdóname.

El arte de la comunicación

Si en el curso de una conversación no estás seguro de haber captado lo que tu interlocutor te quiere expresar, o cómo se siente, conviene preguntárselo. Te puede parecer que eso es algo que cae por su propio peso, pero ¡no te imaginas cuánta gente no lo hace! Normalmente es porque le parece que debería entender las cosas y le da vergüenza reconocer que no es así, o porque teme poner en evidencia al otro si pregunta. Pero es muy importante preguntar, porque a algunas personas les cuesta sincerarse de buenas a primeras y expresar cómo se sienten.

«¡Glafafo!»

—¡Glafafo! —exclamó Gracia, una chiquilla de un añito y medio, mientras le tiraba de la pierna del pantalón a Miguel—. ¡Glafafo, favó! —repitió tiernamente.

Miguel no entendía nada. Era la primera mañana que me ayudaba a cuidar de un grupo de chiquitines y todavía no lograba descifrar su dialecto preescolar.

El pedido de Gracia se hizo más insistente.

Suave con la franqueza

Pregunta: Soy una persona franca y directa. Digo las cosas sin rodeos, pero a veces termino ofendiendo a los demás, sobre todo a aquellos que más aprecio: mi familia, mis amigos y mis compañeros de trabajo. De más está decir que no me gusta hacer eso; por otra parte, tampoco quiero ser hipócrita o dejar de actuar con espontaneidad. ¿Qué me recomiendan?

<Page 5 of 6>
Copyright 2019 © Activated. All rights reserved.