El efecto de una sonrisa

El efecto de una sonrisa

Las sonrisas tienen un poder bárbaro. Seguramente habrás conocido, como yo, a personas que tienen el don de irradiar calidez y simpatía todo el tiempo. Sonríen tanto que estar en su compañía te recarga la batería espiritual. Los bebés también son expertos en esto. Sin pronunciar palabra te iluminan el día con sus sonrisas.

Hoy en día muchas empresas instruyen a sus empleados para que sonrían a los clientes, aun cuando la comunicación con ellos sea por vía telefónica. Claro que la sonrisa profesionalpuede parecer poco sincera a veces. Es más, se han realizado exhaustivas investigaciones para determinar qué sonrisas dan la impresión de ser espontáneas. Los resultados se han empleado para seleccionar jurados o determinar la honradez de una persona a la que se le va a confiar algo.

Dicho esto, aunque sabemos que las sonrisas profesionalesson a veces poco sinceras, igual las echamos de menos cuando brillan por su ausencia. Lo sabe cualquiera que haya sentido en sí mismo el efecto negativo que tiene una cajera quejumbrosa con el ceño fruncido.

Hace poco leí un artículo acerca de un hombre llamado Hans Bergen que vivía en el pueblito de Ida, en los Países Bajos. Tenía la cara desfigurada. Llevaba una vida solitaria, pues había sido rechazado por todos sus vecinos y ninguneado por sus propios familiares.

Todos cuantos se cruzaban con él hacían como si no lo vieran o se mofaban de él, todos menos una jovencita llamada Anna Martin, que la única vez que se encontró con él le regaló una amable sonrisa. Cuando el hombre murió le dejó una cuantiosa suma de dinero en señal de agradecimiento. «Fue la única que me sonrió», escribió.

A una amiga mía le pasó algo similar. Helga estaba haciendo voluntariado en Tailandia cuando conoció en la playa a un señor mayor que era agricultor y estaba allí descansando de vacaciones. Ella le sonrió amistosamente y entablaron conversación. Luego estuvieron 20 años escribiéndose una vez al mes, aunque nunca volvieron a verse. Un día Helga recibió una carta del abogado de aquel hombre; le informaba que este le había dejado una importante herencia para agradecerle la amabilidad y el interés que ella le había demostrado en sus intercambios epistolares.

Nunca subestimes el valor de una sonrisa. No cuesta nada, y por muchas que regales, tus existencias seguirán siendo infinitas.

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La importancia de sonreír según la Madre Teresa (1910–1997)

Toda sonrisa es un acto de amor, un regalo para una persona, algo hermoso.

La paz comienza con una sonrisa.

Saludémonos siempre con una sonrisa, pues con ella se gesta el amor.

Nunca sabremos todo el bien que puede hacer una simple sonrisa.

Curtis Peter van Gorder

Curtis Peter van Gorder

Curtis Peter van Gorder es escritor, facilitador y mimo. Vive en Alemania. V. el sitio web Elixir Mime.

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