El fruto encantador: la mansedumbre

El fruto encantador: la mansedumbre

Un espíritu afable es esencial para relacionarse armoniosamente con la gente. Puede ser determinante para que los demás se muestren abiertos a nuestras opiniones e ideas.

La Biblia retrata a Jesús como un cordero1, una gallina2 y un tierno y atento pastor3. Él dijo de Sí mismo: «Soy manso y humilde de corazón»4. No obligó a nadie a creer en Él ni a seguirlo. Se mostró compasivo y atrajo mansamente a la gente a Su reino celestial.

Si quieres granjearte amistades y conducir a otras personas al Señor, sigue Su ejemplo5. «Sean amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres»6. «¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre»7.

Del dicho al hecho hay largo trecho, dirás. Pero no te preocupes. Dios puede ayudarnos a imitar más a Jesús en ese sentido si dejamos que Su Espíritu Santo obre en nosotros.

(El fruto encantador: la mansedumbre es un extracto del libro Los dones de Dios, de la colección Actívate.)

1. V. Juan 1:29; Isaías 53:7
2. V. Lucas 13:34
3. V. Isaías 40:11; Juan 10:14,15
4. Mateo 11:29
5. V. 1 Pedro 2:21
6. Tito 3:2
7. Santiago 3:13

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Rafael Holding

Rafael Holding es escritor. Vive en Australia. 

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