Lo más importante es el amor

Lo más importante es el amor

A todos nos vendría bien mejorar nuestras relaciones con quienes nos rodean. La Biblia ofrece numerosos consejos muy útiles sobre el tema. Nos indica cómo trabajar con otras personas, cómo tratarlas, etc. La Escritura habla de la paciencia, la benignidad, el desinterés y la generosidad; pero luego dice que lo más importante es el amor. «El mayor de ellos es el amor»(1 Corintios 13:13). El amor es el ingrediente fundamental en nuestras relaciones con los demás.

El distintivo de la labor de Jesús fue el amor, y a nosotros nos exhorta a amar como Él lo hizo: «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como Yo os he amado, que también os améis unos a otros»(Juan 13:34). ¿Cómo podemos pretender que amamos a Dios, a quien no vemos, si no somos capaces de amar a las personas con quienes convivimos y trabajamos todo el tiempo? ¿Cómo podemos afirmar que amamos a personas que no hemos visto si no amamos a quienes vemos todos los días? (V. 1 Juan 4:20).

En la vida, Dios nos junta con ciertas personas: parientes, colegas, jefes, clientes, vecinos. Nos guste o no su compañía, Él nos puso con ellas, y es nuestro deber amarlas. Si nos cuesta llevarnos bien con ellas, es evidente que Él considera que tenemos que aprender a congeniar; si no, ¿para qué nos juntó con ellas? Debe de ser posible; de lo contrario, no nos habría puesto en tal situación.

Solo crecemos y aprendemos cuando se nos pone a prueba. Por eso, conviene tomarlo como un reto. «¿Qué puedo hacer para crecer en mis relaciones con los demás?» En parte, la respuesta a esa pregunta está en profundizar nuestra relación con Jesús, pues cuando estrechamos nuestra relación con Él, manifestamos más amor al prójimo. Si amamos a Dios, amaremos también a los demás, ya que amar a nuestros semejantes es una expresión de amor a Dios. He ahí el propósito primordial de nuestra vida: amar a Dios y a nuestros semejantes. ¡Lo más importante es el amor!  

Al final de 1 Corintios 13 —su gran capítulo sobre el amor—, Pablo menciona tres virtudes cristianas: la fe, la esperanza y el amor, cada una de las cuales encierra una paradoja. El amor implica interesarse por personas que la mayoría preferiríamos ignorar. La esperanza nos infunde fuerzas para ver más allá de circunstancias que de otro modo parecerían imposibles. En cuanto a la fe, siempre significará creer en lo indemostrable y comprometerse con lo que nunca sabremos con certeza.—Philip Yancey

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Maria Fontaine

Maria Fontaine

Maria Fontaine es —junto con su esposo Peter Amsterdam— la directora espiritual y administrativa de la Familia Internacional, una comunidad de fe dedicada a difundir el Evangelio de Jesucristo por todo el mundo. Es autora de numerosos artículos sobre la vida de fe cristiana. (Los artículos de Maria Fontaine publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

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