Ver más allá

Ver más allá

Hoy escuché una copia de demostración de un tema musical. He escuchado muchas, pero esta me pareció muy poco pulida. Traté de no evidenciar que me crispaba los nervios. Mi amigo me advirtió que era un demo antes de apretar el botón de reproducción; pero aun así no me esperaba lo que escuché. ¡Ojalá que él no notara el fastidio y la incomodidad que me produjo!

Al cabo de un minuto de silenciosa angustia, Jesús logró comunicarse conmigo y me habló al pensamiento:

—Es solo un borrador.

Respondí:

—Ya lo sé. De todos modos, me cuesta escucharlo.

—Debes escuchar la canción como lo hace el compositor: imaginándote cómo quedará.

—Es interesante verlo de esa manera.

—Así es. Es la mejor manera. De hecho, así te veo Yo a ti.

¡Eso me dolió un poquito!

—Está bien. Haré el intento.

Me quedé sorprendido, pues funcionó al instante. Cuando dejé de prestar atención a los ásperos ruidos de fondo, al ritmo desigual y a las desafinaciones, la canción me pareció bastante buena. La melodía era bonita. Transmitía paz y además armonizaba perfectamente con la letra. Me entraron ganas de escuchar el producto acabado, y se lo hice saber a mi amigo.

A lo largo de su vida, las personas cometen errores, se equivocan de palabra y de hecho. A veces lo hacen repetidamente, o con consecuencias desastrosas. Por eso, ahora mismo todos somos borradores en manos de Dios. Son muchos los arreglos que tiene que hacer en cada uno de nosotros. Le llevará tiempo.

Cuando somos capaces de ver a los demás desde esa óptica, cuando procuramos verlos no como son, sino como serán, todos nos beneficiamos. Toleramos sus imperfecciones, les permitimos aprender de sus experiencias y, por ende, seguir madurando; y apreciamos mejor la belleza con que Dios ha dotado a los seres que nos rodean.

La linterna del amor

Todas las personas tienen sus buenas cualidades, características concretas por las cuales podemos elogiarlas con prodigalidad. Si no descubrimos ninguna de buenas a primeras, conviene mirar más detenidamente. Pide a Dios que te indique las buenas cualidades que necesariamente tienen, pues Él ve en todos nosotros rasgos dignos de elogio y capaces de despertar el amor de los demás. Cuanto más te cueste descubrir las buenas cualidades de una persona, probablemente mayor será tu satisfacción y la suya cuando al fin las veas. Si encuentras aunque solo sea una pequeña veta en alguien y la alumbras con un poco de amor en forma de elogios, la veta te conducirá directamente al filón principal. Esa persona se te abrirá, y hallarás que posee numerosas cualidades dignas de admiración.—Shannon Shayler

Etiquetado como
Copyright 2019 © Activated. All rights reserved.