Gestos de perdón

Gestos de perdón

Siempre me han impactado mucho las personas que logran perdonar. Cuando era niña, siempre había alguno que no se tomaba revancha cuando los demás se burlaban de sus rarezas o de su cara llena de granos. Más tarde yo misma tuve que aprender a perdonar cuando mi novio me dejó sin motivo aparente y sin explicación alguna. Luego vino mi matrimonio, que me ofreció un sinfín de oportunidades de perdonar y ser perdonada. El trabajo en equipo también es idóneo para practicar el perdón.

La verdad es que soy bastante acomodadiza. En general prefiero vivir y dejar vivir a entrar en discusiones y resentirme. Pero ¿sería capaz de perdonar a alguien que matara a uno de mis seres queridos, o si me encarcelaran injustamente durante años, o si mi hogar y mi ciudad quedaran destruidos en una guerra y tuviera que huir y refugiarme en otra parte, y ser vista con recelo por la mayoría de la gente?

No estoy segura.

Hace bien saber que la humanidad ha conocido personas capaces de perdonar a tales extremos. Son como un faro de esperanza para los demás. Por ejemplo, Jesús, e incontables misioneros y activistas, y los padres amish que perdonaron y ayudaron a la familia del hombre que mató a sus hijos1, y el ejemplo más reciente del padre Boules George después de los atentados con bomba en Tanta y Alejandría (Egipto) que dejaron 44 cristianos muertos y más de 100 heridos el Domingo de Ramos de 2017. Su sermón expresó perdón por quienes habían dado muerte a esas personas e invitó a los creyentes a orar por ellos, para que vieran la luz y descubrieran el amor incondicional de Dios2.

Nunca deja de asombrarme que entre gente tan cruel, que comete crímenes tan atroces, vivan personas capaces de perdonar, contrariamente a toda lógica. Si bien el odio engendra más odio, el amor engendra amor, y el amor de Dios tiene la capacidad de generar un ciclo de amor en lugar de uno de muerte.

Pienso que el proceso suele iniciarse con pequeños gestos de perdón, en primer lugar dentro del círculo familiar o entre amigos y compañeros de trabajo. Aunque eso puede parecer nimio frente a los grandes problemas que aquejan al mundo, las guerras, los conflictos entre facciones políticas, etc., lo cierto es que el punto de partida es la pequeña realidad de cada uno de nosotros, las decisiones que tomamos cada día de nuestra vida.

Anna Perlini

Anna Perlini es cofundadora de Per un mondo migliore, organización humanitaria que desde 1996 lleva a cabo labores en la ex Yugoslavia. 

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