Cómo alcanzar la excelencia en el trabajo

Cómo alcanzar la excelencia en el trabajo

Cada día vamos construyendo la obra de nuestra vida mediante nuestras actitudes y acciones. A continuación, unos cuantos consejos que conviene que tengamos en cuenta si queremos destacarnos en nuestro trabajo.

1. Ofrecernos como voluntarios.

La conocida fábula de La gallinita roja cuenta que una gallina decidió hacer una barra de pan. Para ello pidió a los animales de la granja que la ayudaran a recoger trigo; pero de pronto todos estaban muy ocupados. Así que ella misma lo hizo. Luego les pidió que la ayudaran a molerlo y hacer harina; pero una vez más todos estaban atareados. Más tarde volvió a pedirles que la ayudaran a tamizar la harina y mezclar los ingredientes. Nuevamente, todos tenían mucho que hacer y no le echaron una mano. Les pidió ayuda en varias ocasiones, pero terminó haciendo ella sola todo el trabajo. Como consecuencia, los animales se perdieron el premio, que era disfrutar de la barra de pan.

No seamos como ellos. Si tu jefe y tus compañeros ven que pueden contar contigo en esas ocasiones en que hay que hacer más de lo que marca el deber, se convencerán de que eres una persona formal, dispuesta a cumplir con el trabajo. Con nuestra iniciativa nos ganamos la confianza de los demás y obtenemos compensaciones y puestos de mayor responsabilidad.

En la Biblia, David se ofreció a combatir al gigante Goliat, con lo que libró a su pueblo de un tremendo apuro y se ganó el favor del rey Saúl. Otro ejemplo es Isaías, que se ofreció a ser mensajero de Dios y dijo: «Heme aquí, envíame a mí»1.

2. Ser detallistas.

La atención a los detalles habla mucho de una persona. Si no te molestas en tener buena ortografía ni verificas que los datos que presentas sean correctos, la gente de tu entorno dará por sentado que tampoco te molestas en hacer otras cosas bien. Jesús dijo: «El que es confiable en lo poco, también lo es en lo mucho»2.

Si entras al baño de un restaurante y lo encuentras sucio, vas a sospechar que la cocina tampoco debe de estar limpia, y en consecuencia tal vez termines comiendo en otro establecimiento. Por más que haya sido algo casual —un descuido en la limpieza ese día—, puede perjudicar la imagen del negocio.

Sea cual sea la tarea que realices, tu atención a los detalles demuestra que se puede confiar en que harás las cosas bien sin escatimar esfuerzos.

El libro de los Proverbios señala: «Los perezosos pronto se empobrecen; los que se esfuerzan en su trabajo se hacen ricos»3.

3. Evitar los chismes.

El apóstol Pablo advirtió a los efesios: «No digan malas palabras, sino solo palabras buenas que edifiquen la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen»4.

Los chismes pueden parecer inofensivos, pero nuestras palabras se las arreglan para volverse contra nosotros y pasarnos factura. Todo lo que no le dirías a alguien a la cara, probablemente no conviene que se lo cuentes a nadie. A Sócrates, filósofo griego de la era clásica considerado uno de los fundadores de la filosofía occidental, se le atribuyen estas palabras: «Las grandes mentes hablan de ideas; las mentes corrientes, de sucesos; y las mentes pequeñas, de personas».

4. Inspirar confianza.

Tu jefe cuenta contigo, por lo que hacerte el enfermo para no ir a trabajar —a menos que realmente te sientas mal— es defraudarlo a él y a tus colegas. Puede que te salgas con la tuya fingiendo estar enfermo para hacer novillos; sin embargo, los demás empezarán a verte como una persona que suele abandonar la brega y deja que los demás se las arreglen como puedan.

El apóstol Pablo dijo a los tesalonicenses: «Nos hemos enterado de que entre ustedes hay algunos que andan de vagos, sin trabajar en nada, y que solo se ocupan de lo que no les importa. A tales personas les ordenamos y exhortamos […] que tranquilamente se pongan a trabajar para ganarse la vida»5. Según cierto autor, la palabra usada en el texto original significaba «faltar al trabajo».

5. Nunca estar ociosos.

En vez de perder el tiempo después de terminar una tarea, mira a tu alrededor para ver qué falta hacer.

En la Biblia, Jeroboam tuvo una conducta ejemplar en ese sentido. Cuando el rey Salomón vio lo bien que el joven hacía su trabajo, lo puso a cargo de toda la fuerza laboral de la casa de José6. Puedes estar seguro de que no obtuvo ese ascenso por andar ocioso o bajar los brazos cada vez que podía.

6. Ser amables.

Este es un tema bien extenso. Si bien algunos aspectos de la amabilidad son obvios, en su sentido más amplio abarca desde tener buenos modales a ser atento con el conserje e incluso con el colega que resulta pesado. El trato que dispensamos a los demás influye en cómo nos perciben ellos. La persona amable y con la que es fácil trabajar consigue más referencias, contactos y amigos.

La amabilidad también repercute de manera importante en nuestra capacidad de hacer negocios. En el libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, Dale Carnegie explica que la amabilidad y el interés por los demás han sido con frecuencia las claves del éxito empresarial. El libro contiene una gran colección de anécdotas de personas exitosas que se interesaban por los demás y se conducían con amabilidad en su vida profesional.

Una de mis favoritas es la de un empresario llamado Duvernoy que aspiraba a ser el abastecedor de pan de cierto hotel de Nueva York. Todas las semanas, durante años, intentó sin éxito reunirse con el gerente del hotel para presentarle sus productos.

Después que entendió la importancia que tienen las relaciones humanas positivas, decidió poner a prueba la enseñanza. Descubrió que el gerente del hotel formaba parte de la sociedad de relacionistas públicos de hoteles de Norteamérica, y que le apasionaba tanto el tema que asistía a toda convención y evento. Inclusive se había postulado para presidente de la sociedad.

La siguiente vez que el Sr. Duvernoy vio al gerente del hotel, mencionó aquella sociedad. El gerente, a quien obviamente le encantaba el tema, estuvo media hora hablando.

«Mientras tanto, yo no dije nada sobre el pan —recuerda Duvernoy—. Pero pocos días después el administrador del hotel me llamó para que le llevara muestras y precios.

—No sé qué le hizo usted al patrón —me saludó el administrador—, ¡pero desde luego lo convenció!»

Carnegie asegura: «Podemos ganar más amigos en dos meses interesándose en los demás que en dos años de esfuerzos por que ellos se interesen en nosotros».

7. Pedir comentarios e impresiones.

Cierto artículo que leí propone que de vez en cuando le preguntemos a nuestro jefe o a nuestro equipo de trabajo qué tal lo estamos haciendo y de qué manera podríamos mejorar. Eso demuestra que nos concentramos en el trabajo y nos lo tomamos en serio.

En el contexto actual, Pablo probablemente habría dicho: «Empleados, obedeced a vuestros jefes terrenales con respeto y sinceridad de corazón, de igual manera que obedecéis a Cristo»7. Nuestra conducta y nuestra interacción con colegas y jefes dice mucho de nosotros y puede servirnos para causar buena impresión como cristianos.

El rey David de la Biblia oraba continuamente para saber qué podía hacer para superarse. En los Salmos dijo: «Señor, hazme conocer Tus caminos; muéstrame Tus sendas. Encamíname en Tu verdad, ¡enséñame!»8.

Moisés también consultaba a menudo con el Señor: «Si es cierto que me miras con buenos ojos, permíteme conocer Tus caminos, para que pueda comprenderte más a fondo y siga gozando de Tu favor»9.

8. Evitar los idilios en el lugar de trabajo.

No es una regla que se aplique a rajatabla. Si bien cada empresa tiene sus directrices y es importante conocer las normas y seguirlas, los expertos suelen recomendar no iniciar relaciones sentimentales en el lugar de trabajo.

Las relaciones amorosas y las amistades son estupendas, pero debemos evitar las distracciones y no perder de vista nuestros objetivos.

9. Tener buena presencia.

Nuestra presencia y modo de vestir son un buen o mal reflejo de la empresa en la que trabajamos o del servicio que ofrecemos. Algunas empresas tienen un código de vestir. Si la tuya no lo tiene, observa a las personas que son respetadas dentro de la empresa. Imagínate que te quedas encerrado en el ascensor con el director y procura vestirte todos los días para esa situación hipotética. Eso tiene aún mayor importancia en las entrevistas de trabajo, puesto que la primera impresión es la que cuenta.

Si bien la Biblia indica claramente que Dios está más interesado en lo que hay en nuestro corazón, también nos advierte que «la gente juzga por las apariencias»10. Toma los recaudos necesarios para que tu apariencia te favorezca y denote respeto por el cargo que desempeñas o al que aspiras.

10. Manifestar aprecio.

Cuando alguien haga bien su trabajo, díselo. Cuando alguien te eche una mano, agradéceselo. Elogiar a los demás cuando ellos no están también es fenomenal, pues de llegar a enterarse de lo que has dicho, esas palabras significarán mucho más para ellos que si se las hubieras dicho a la cara.

Con lo acelerado que está hoy en día el mundo, es fácil olvidar el valor de unas pocas palabras. Tómate unos momentos para agradecerles a tus colegas de trabajo todo lo que hacen, y se sentirán muy apreciados.

Dale Carnegie escribió: «No hay que esperar […] para emplear la filosofía del aprecio. Casi todos los días se pueden obrar maravillas con ella».

Para tener éxito y crear un buen ambiente de trabajo en el que todos estén contentos, no hay nada como demostrarles a tus colegas que los estimas y hacer que se sientan importantes. Podrá parecer poca cosa, pero produce excelentes resultados.

1. Isaías 6:8
2. Lucas 16:10 (RVC)
3. Proverbios 10:4 (NTV)
4. Efesios 4:29 (DHH)
5. 2 Tesalonicenses 3:11,12 (NVI)
6. V. 1 Reyes 11:28
7. Paráfrasis de Efesios 6:5
8. Salmo 25:4,5 (NVI)
9. Éxodo 33:13 (NTV)
10. 1 Samuel 16:7 (NTV)

Tina Kapp

Tina Kapp es bailarina, presentadora y escritora. Vive en Sudáfrica, donde dirige una empresa de entretenimiento que recauda fondos para obras de caridad e iniciativas misioneras.

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