Amor y amistad

Amistad y sacrificio

Cuando Jesús dijo a Sus discípulos que «no hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos»1, no hacía otra cosa que describir con nobleza la muerte que días después habría de padecer en la cruz para la salvación de la humanidad. Los sucesos posteriores demostraron que estuvo dispuesto a entregarlo todo por nosotros, Sus amigos. El amor y la amistad que Jesús nos ofrece son perfectos.

La poesía del amor

En todo tiempo ama el amigo; para ayudar en la adversidad nació el hermano. 
Proverbios 17:17 (NVI)

*

El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano. 
Proverbios 18:24

La decisión de una madre

Ninguno de sus amigos y familiares entiende por qué decidió hacerlo. A la mayoría le gustaría despertarla de su insensatez. Sus objeciones tienen sentido. Al fin y al cabo, May ya tiene cerca de 45 años y vive sola desde que su hija se mudó a otra parte. Además se ha endeudado. El caso es que May está criando a una niña que su ex marido tuvo con otra mujer.

May se casó joven y se divorció antes de los 25 años. Desde antes de separarse ya criaba sola a su primera hija, pues su marido era narcodependiente, y no hacía otra cosa que entrar y salir de la cárcel.

Amor en acción

Anteponer las necesidades ajenas a las tuyas te deja un agradable sentimiento de alegría y satisfacción. Cuando tienes un gesto amable con alguien, no solo le haces bien a él, sino también a ti. La felicidad que emana de los actos de bondad y cariño no es un placer frívolo o una satisfacción superficial, sino una sensación de realización mucho más profunda. Obrando así haces que Mi Espíritu de amor salpique el mundo que te rodea, la vida de otras personas y tu propia vida.

Gracia para seguir amando

En uno de los capítulos más impactantes y poéticos de la Biblia —1 Corintios 13—, el apóstol Pablo describe el amor que los cristianos debemos personificar: «El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser»1.

En esta lista, la primera característica del amor es que es sufrido, y me parece muy revelador, porque amar —con la generosidad y constancia que describe Pablo posteriormente en este pasaje— exige sacrificio, entrega y aguante. No podemos reservar nuestras expresiones de amor y cariño para ciertas situaciones o para unas pocas personas queridas. Asimismo, tampoco podemos negárselas a la gente que nos decepciona o nos falla.

Cuatro amores

En lenguaje moderno, la palabra amor engloba una diversidad de sentimientos y emociones. Los griegos de la era clásica, sin embargo, eran más precisos. Tenían por lo menos cuatro términos para describir distintos aspectos del amor: storgē, philía, éros y agápē.

Storgē todavía se emplea en el griego actual y más o menos corresponde a nuestro vocablo afecto, particularmente el que existe en el seno de una familia. También se puede emplear en el sentido de soportar o aguantar; como sabemos la mayoría, ese era el amor que abrigábamos por nuestros hermanitos cuando éramos chicos.

Quien bien quiere a Dios, quiere a Sus criaturas

«Quien ama a Beltrán, ama a su can», reza el adagio. Viene a cuento porque tengo varios amigos que quieren entrañablemente a sus mascotas. Por cariño y respeto a ellos, mi esposa y yo naturalmente nos mostramos afectuosos con sus animalitos. Disfrutamos de sus monerías y gracias, ya sean perros, gatos, tortugas o representantes de alguna especie exótica. También nosotros tenemos un gato negro aspirante a pantera, que a veces asusta más de lo que gusta. Luego está una amiga, por ejemplo, que acaba de conseguir un cachorro de bóxer blanco para sus hijos, el cual sustituyó a uno leonado que días atrás se fue al otro barrio. Es un perrito que enternece el corazón más pétreo. Otra pareja de amigos tienen dos regalones blancos peludos, cruce de maltés con una raza más grande. Cada vez que ellos regresan a su casa, los perros arman un alboroto magnífico. Aunque nos salten encima, se lo consentimos. Todo por amor. Esas son las reacciones que distinguen a los amantes de los animales de los que prefieren guardar distancias.

Amor comunicativo

Si manifiestas sincero amor e interés por el prójimo, no tendrás dificultades para ganar amigos. La gente no puede menos que sentirse atraída hacia quien se conduce con amor. La persona que quiere a los demás se hace querer. Cuando alguien sigue la regla de oro —«haz con los demás como te gustaría que hicieran contigo»—, atrae a la gente como las flores a las abejas. Tarde o temprano, los demás responden con reciprocidad. Esa es una de las ventajas de conocer y amar a Jesús y de observar Su regla de oro.
Shannon Shayler

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