Falta, falta amor

Falta, falta amor

«En la tierra del dolor hace falta corazón, hace falta mucho, mucho amor… Ama a tu hermano… Falta, falta amor… falta, falta corazón.» Letra del famoso tema del cantante colombiano Juanes, que retrata la gran necesidad de amor que vivimos. Todos necesitan amor (Everybody needs love), coreaba otra canción de los sesenta.1 Y es que con tantos conflictos sociales, con tanta violencia desatada, con tanto grito destemplado y tanta vociferancia, con esta pavorosa pandemia que nos ha azotado, con el virus del egoísmo y el egocentrismo que nos aqueja y tantos otros males de la época, lo que más falta hace es amor…

…Un amor que se traduzca en hechos, un amor que extienda una mano, que se muestre afable y bondadoso, que se ponga en el pellejo ajeno y procure ayudar como pueda y con lo que pueda… Falta, falta mucho, mucho amor manifestado en gestos de amabilidad por la gente con la que nos cruzamos en el diario caminar o en las comunicaciones virtuales que son ya parte de la nueva normalidad en la era del covid-19.

Creo sinceramente que si todos nos esforzáramos una pizca siquiera por ser corteses, por dar una palabra o una palmadita de aliento a quien lo necesite, por dar una muestra de urbanidad, por hacer un aporte, el mundo sería mejor y el ambiente contaminado más respirable. Si nos esmerásemos por no mirar despectivamente a nadie, sino valorar a todos independientemente de su condición, de su aspecto o de los prejuicios que nos pueda suscitar, habría menos reacciones violentas, más disposición al diálogo, más perdón.

Mi amiga Margarita, por ejemplo, me contó que en el edificio donde ella y su marido aparcan el auto, uno de los conserjes es un señor muy adusto y serio. Un día ella intentaba accionar el control remoto para entrar al estacionamiento, pero no se le abría la reja. Le pidió entonces ayuda al conserje. Este le respondió con aspereza y con mal talante:

—Señora, usted está usando mal el control.

A la larga Margarita aprendió a utilizar el dispositivo, pero se quedó pensando si la mala disposición de aquel hombre quizá se debía a que se sentía inferior a los inquilinos del edificio por no tener auto o a que el trato que recibía de aquellos no era bueno. ¿O qué podría ser?

Se acordó entonces del dicho de que un poquito de amor llega muy lejos, una pizca de amor rinde mucho efecto. Decidió entonces ponerse a la ofensiva, aprenderse el nombre del conserje y saludarlo siempre de nombre:

—Buenos días, don Liborio. ¿Cómo está usted?

Si notaba algo positivo de su aspecto, se lo mencionaba:

—Ah, se cortó el pelo. Qué bien se le ve.

Con gestos así le reconoció su valía como persona. Pasaron los meses y don Liborio fue cambiando. Ahora es muy agradable con ella y hasta le echa bromas. «Cuando una persona te hace bromas es porque ya tiene cierta confianza contigo», dice Margarita.

Propongo una campaña de amor al son de Juanes y tantos otros músicos y artistas que nos motivan con sus obras. Seamos más amables, más gentiles, más humildes ante los demás. Recordemos que creernos superiores o mejores que otros es una soberana estupidez; que como decía el apóstol, debemos estimar a los demás como superiores a nosotros.2

Pienso de verdad, al igual que Margarita, que una cuota de cariño, de respeto, de cortesía puede ser una enorme contribución para avivar el amor que se ha enfriado entre nosotros. En todas partes, por donde vayamos, que se hagan carne en nosotros, pues, estas palabras de Juanes:

«Es tiempo de cambiar en la mente de todos el odio por amor. It’s time to change».

Demostrando amor a los demás reflejamos a Jesús, que puede obrar luego en la vida de todos ellos y motivarlos a sumarse a nuestra campaña de amor. Juntos podemos contribuir a transformar este frío e insensible mundo en un rincón más amable, un poquito más cercano al cielo.

* * *

Con demasiada frecuencia subestimamos el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra amable, un oído atento, un elogio sincero o el más mínimo acto de sano interés, todos los cuales tienen la capacidad de cambiar la vida. Leo Buscaglia

Si abrigas amabilidad en el corazón, brindarás actos de amabilidad para tocar el corazón de otras personas por dondequiera que vayas, sean estos al azar o calculados. La amabilidad llega a ser un modo de vida. Roy T. Bennett

No nos corresponde hacer las veces de juez y de jurado, determinar quién se merece o no nuestra amabilidad. Simplemente debemos ser amables, sin condiciones y sin segundas intenciones, aun —o más bien, particularmente— cuando preferiríamos no serlo. Josh Radnor

La amabilidad implica tender puentes en vez de levantar muros. RAKtivist

El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22,23

1. Love Makes the World Go Round, por Deon Jackson
2. V. Filipenses 2:2-4

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Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso —que firma algunos artículos con el seudónimo de Gabriel Sarmiento— es director de la revista Conéctate. Tiene una larga trayectoria como traductor e intérprete. Es además profesor, locutor, redactor de artículos motivacionales y escribe poesía. Ha vivido en tres continentes y desde hace 40 años es misionero voluntario de La Familia Internacional. En su cuenta en Twitter publica noticias, frases y reflexiones: @gabiconectate.

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