Love, Actually

Love, Actually

Todos los años en la temporada navideña mi marido tiene que aguantarse mi tradición privada de ver Love, Actually1 (Realmente amor). La película entrelaza una serie de relatos de forma completamente previsible y empalagosa. La cosa es que cada vez que la veo me conmueve una parte distinta de la trama. He tratado de entusiasmar a mi marido con la película, pero no hay caso. Sé que eso me hace un poco cursi, pero no logro entender cómo alguien puede no sentirse atraído por esas expresiones de cariño, ternura y calor humano.

Es probable que lo que más gusta de la película es que expresa los diferentes tipos de amor: amor familiar, amor de duelo, amor romántico, amor no correspondido, amor abnegado, amor de amigos, amores viejos y amores nuevos. Muestra las diversas formas en que todos nos conectamos en nuestra experiencia humana y cómo el amor está presente en todas partes, si hacemos el esfuerzo de buscarlo.

Una de mis frases preferidas sale en la introducción cuando una voz en off dice: «Me da la sensación de que el amor está en todos lados. En muchos casos no es muy decoroso ni digno de mención en los periódicos, pero siempre anda por ahí: padres e hijos, madres e hijas, maridos y mujeres, novios, novias, viejos amigos». A veces nos toma un ratito advertirlo, no solo porque la vida sea trajinada, sino porque en muchos casos no tiene un aspecto muy bonito.

Es fácil encallecerse y pensar que toda la humanidad es dura y cruel. Pero eso no es cierto. El amor en expresiones de amabilidad, amistad, compasión, afecto, servicio y sacrificios nos rodea, está por todas partes. Se cuela por las grietas de la indiferencia, el odio, la soledad, el prejuicio y el dolor. Además, nos conecta.

La Biblia dice: «Todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios».2 Nuestra capacidad de amar es el sello de Dios en el corazón de cada uno, aun en el caso de quienes no se consideran seguidores de Jesús. Todas las formas distintas en que los humanos somos capaces de amar son manifestaciones de nuestro Creador. Me parece a mí que en muchos aspectos la forma en que respondemos al amor es la misma con que respondemos a Dios.

Puede que no te gusten las películas cursis, pero espero que te tomes un minuto para percibir el amor que hay a tu alrededor, y ojalá te haga feliz.

1. Richard Curtis. Universal Pictures, 2003.
2. 1 Juan 4:7

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Marie Alvero

Marie Alvero ha sido misionera en África y México. Lleva una vida plena y activa en compañía de su esposo y sus hijos en la región central de Texas, EE. UU. 

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