Casada con una estrella

Casada con una estrella

En las películas románticas que veía cuando era pequeña, el universo entero parecía detenerse cuando el hombre perfecto conocía a la mujer perfecta. A partir de ese momento, por lo visto lo único que necesitaban para vivir su amor eran muchas miradas a los ojos y abrazos, preferiblemente en algún exótico lugar de ensueño.

Como muchos más, yo creía que enamorarse era eso. Sin embargo, en la vida real no es así. Nunca encontré ese hombre perfecto, por lo menos no como lo pintan en Hollywood; pero si conocí a mi propia estrella de cine.

Mi marido no es una persona particularmente romántica. Nunca ha aparecido montado sobre un corcel blanco con una rosa roja en la mano, declarándome que seré su princesa para siempre. No me saca a contemplar con él la luna llena, ni me ha escrito resmas de poesías. Pero me ha sostenido en los momentos sombríos, ha permanecido a mi lado cuando he estado enferma y ha sobrevivido a mis cambios bruscos de humor sin quejarse.

Somos diferentes y sabemos que nos necesitamos el uno al otro. Cuando estoy desanimada, mi marido ruega por mí1. Cuando me quedo dormida en el sofá mientras estamos viendo la televisión, él baja el volumen hasta que me despierto y me voy a la cama. Si las cosas se ponen difíciles, le pedimos juntos a Dios que nos guíe. Cuando damos con una solución, se la agradecemos juntos a Dios.

Mientras escribo esto, ha salido a comprar bajo la lluvia lo que nos falta para preparar el almuerzo.

No, no es una estrella de cine, pero creo que se merece un premio. Es un verdadero hombre que ha demostrado que estará a mi lado llueva o haga sol, para bien o para mal. Ama a Dios, me ama a mí, ama a nuestros hijos, y para mí esa es la mejor historia de amor que pueda haber.

Doy gracias a Dios, que me permitió conocer al hombre perfecto. Es la estrella de la película de mi vida.

* * *

El amor, a quien pintan ciego, es vidente y perspicaz, porque el amante ve cosas que el indiferente no ve y por eso ama.  José Ortega y Gasset (1883–1955)

Un buen matrimonio es aquel que permite que los cónyuges maduren y expresen su amor de nuevas maneras.  Pearl Buck (1892–1973)

1. V. Eclesiastés 4:9,10

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Victoria Olivetta

Victoria Olivetta

Victoria Olivetta es argentina. Tiene tres hijos y tres nietos. Como integrante de La Familia Internacional, ha consagrado los últimos 30 años de su vida al servicio al prójimo. Actúa de consejera para enfermos terminales y personas que sufren de depresión. Cuando el tiempo lo permite, se distrae escribiendo y traduciendo.

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