La ausencia aviva el amor

La ausencia aviva el amor

Varios meses después del nacimiento de nuestro tercer hijo todavía lidiaba con el bajón post natal. Mis actividades diarias se iban convirtiendo en un ciclo continuo de oficios y plazos que al parecer no me llevaban a ninguna parte. Eso sin mencionar el recién nacido que demandaba constantemente mi atención. Vivía en un continuo agotamiento mental y con mucha desazón. No lograba distinguir lo que me tenía deprimida.

Mi marido, en cambio, estaba pasando por una fase de mucha motivación. Se levantaba temprano para estudiar y trabajar, y siempre andaba buscando cómo sacar el mayor provecho a cada momento del día. Dado que yo no compartía la misma motivación, me distancié un poco de él. Creo que de alguna forma la veta que él había encontrado me daba cierta envidia. Estaba molesta conmigo misma por no haber superado la depresión más rápido, como hubiera querido.

Por fin me armé de valor para expresarle a mi marido el bajón emocional que estaba experimentando. Pensé que al menos le ayudaría a entender por qué aparentemente yo no estaba agarrando el toro de la vida por los cuernos. Me escuchó con paciencia y dijo sin explayarse que aunque sospechaba que algo pasaba, quiso darme tiempo para ver si yo conseguía entender lo que fuera que me estaba afectando. Si bien mi recuperación no se dio inmediatamente, fue un alivio haber expresado lo que sentía, aunque solo fuera por haber podido manifestar con palabras el trance por el que estaba pasando.

Unos días después mi marido tuvo que ausentarse de la ciudad varios días por asuntos de negocios. Era la primera vez que había estado lejos de casa desde el nacimiento de nuestro tercer hijo. Me quedé asombrada del vuelco espiritual que experimenté en esos días, y el dicho de que la ausencia aviva el amor resonó con fuerza dentro de mí. En lugar de la creciente distancia que había sentido entre nosotros, se renovaron mi amor y admiración por él. Fue como haber visto claramente qué lugar preciso ocupaba él en mi mundo, en calidad de marido, padre y amigo.

Espero poder conservar esa gratitud por todo lo bueno que tengo en la vida —mi marido, mis hijos, el amor y la felicidad que iluminan mi mundo— todos los días, incluso aquellos en que la situación se presenta gris y sombría. Recordar y apreciar el amor que llena mi mundo me levanta el espíritu. Me recuerda cuán feliz soy.

Chandra Rees

Chandra Rees es autora independiente de publicaciones infantiles y madre de cinco hijos.

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