Reencantar el matrimonio

Reencantar el matrimonio

Pregunta: Mi esposa y yo llevamos 11 años casados, y aunque todavía nos queremos mucho, nuestra relación se ha tornado estéril. ¿Qué podemos hacer para recobrar el encanto que tuvo nuestro matrimonio en un principio?

Respuesta: La mayoría de las parejas, en ese momento de ensueño en que los dos se miran arrobados y se prometen fidelidad mutua, se imaginan que toda su vida juntos irá in crescendo. Los padres de un recién nacido observan embelesados los ojos de su bebé y prometen nunca herirlo ni decepcionarlo. Dos niños juran ser mejores amigos para siempre. Los médicos, enfermeras, docentes, trabajadores sociales, voluntarios y otras personas consagran la vida a servir a los demás. Lo que motiva a las personas a asumir tales compromisos es el amor, el pegamento mágico que une a las familias, amistades y todas las cosas buenas.

¿Por qué sucede, entonces, que las parejas discuten? ¿Por qué regañan machaconamente los padres a sus hijos, los ningunean y se impacientan con ellos? ¿Por qué se distancian los amigos? ¿Por qué merma la inspiración para servir desinteresadamente a los demás? ¿Cómo reencantamos el amor que nos motivó a hacer nuestros votos de fidelidad?

Con el paso del tiempo nos familiarizamos tanto con las personas con quienes tenemos una relación estrecha, que dejamos de valorarlas y tratarlas como es debido. El desgaste de la vida cotidiana erosiona nuestras relaciones más preciadas opacando paulatinamente el brillo que tenían en sus comienzos. En la intimidad a todo el mundo se le notan los defectos y las arrugas. Las actividades acostumbradas se tornan mecánicas y degeneran en algo rutinario. Las cosas buenas que en otro momento valorábamos comienzan a pesarnos.

Cuando eso ocurre, es hora de revertir la tendencia. Requiere un esfuerzo y es posible que no sea fácil, sobre todo si hay algún conflicto que subsiste desde hace tiempo. Pero es posible. Empieza por repasar todas las cualidades de la otra persona que te atrajeron a ella en un principio. Enfócate en esos rasgos positivos. Luego ponte en su lugar y hazte la misma pregunta: ¿Qué cualidades tuyas atrajeron a tu cónyuge al principio? La vía más rápida y segura de devolver el brillo a una relación deslucida es recordar las cosas que contribuyeron a forjar la relación amorosa que poseían al principio. Esmérate por ser la persona que aspirabas a ser en un comienzo, aprecia las buenas cualidades de tu pareja y lo más seguro es que ella haga lo propio.

Y recuerda que Dios se especializa en hacer borrón y cuenta nueva. «Si alguno está en Cristo —dice la Biblia— nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»1 Si bien esta promesa alude a la salvación, también es aplicable a la vida cotidiana. Dios revitalizará y renovará cualquier relación si le pedimos que empiece por nuestro propio corazón y vida.

1. 2 Corintios 5:17

Copyright 2021 © Activated. All rights reserved.