Romper el círculo vicioso del egoísmo

Romper el círculo vicioso del egoísmo

Pregunta: Me exaspera y enoja que mi marido tenga una actitud tan egoísta, pero sé que yo a veces hago lo mismo. Eso me molesta todavía más. ¿Qué puedo hacer?

Respuesta: Cuando surgen conflictos de ese tipo entre dos personas —sean casadas o no— en muchos casos el primer paso para dar con una solución que satisfaga a ambas partes es entablar una comunicación franca, abierta y sensata. Por lo general lo más difícil es plantear el tema con sensibilidad y hallar la humildad para hacerlo.

En tu caso, quizá podrías empezar por dar a tu marido un par de ejemplos de tus actitudes egoístas y disculparte por lo desagradable que eso debe de haber sido para él. Al asumir tú la culpa en lugar de echársela a él, hay menos probabilidades de que él se ponga a la defensiva. Es muy posible que responda disculpándose por las veces en que él también fue egoísta. Los seres humanos por lo general nos mostramos más predispuestos a superar nuestras debilidades cuando la idea surge de nosotros mismos que cuando nos las señalan los demás. Por eso, no te apresures a hacer mención de sus fallos ni añadas ejemplos a su lista de conductas egoístas. Además, tal vez sea prudente darle tiempo para reflexionar sobre lo que le has dicho.

 Si esa táctica no tiene el efecto deseado, quizá la siguiente vez que abordes el tema tengas que ser más directa. A lo mejor podrías decirle: «Cuando no colaboras en la casa me siento un poco ninguneada. ¿Será porque estás muy cansado?» Al ser tú un poco indulgente dejas bien claro que tu intención es solucionar el problema, no achacarle la culpa. Además, si le explicas cómo te sientes y cuáles son tus necesidades, quizá lo ayudes a hacer lo propio, lo cual constituirá otro paso importante para resolver el problema.

El hablar a fondo del asunto debiera ayudarlos a entenderse mejor. Hasta puede ser que descubran que la causa del conflicto no es en realidad el egoísmo, sino que se han puesto la vara muy alta, esperan demasiado el uno del otro y tratan de hacer más de lo que su tiempo y energías les permiten. Cuando cada uno comprenda mejor la situación, las necesidades y las limitaciones del otro, se les hará más fácil poner un poquito más de su parte cuando sea preciso, y lo harán movidos por el amor.

Superar malos hábitos no suele ser fácil ni expedito; pero se simplifica mucho cuando pedimos ayuda a Dios. Por eso, sellen el trato rezando juntos para lograr el cambio deseado. Pocas oraciones hay que Dios esté más deseoso de responder que aquellas en que le pedimos más amor desinteresado. 

Copyright 2019 © Activated. All rights reserved.