Un buen comienzo

Un buen comienzo

Clark y Mary estaban enamorados. Él le propuso matrimonio y ella aceptó. Sin embargo, no era todo tan simple. Clark sabía que para poder disfrutar de un matrimonio feliz y armonioso iba a tener que ganarse la aprobación de los padres de Mary, Clarence y Goldie, sobre todo de Goldie. Había oído decir que las suegras pueden ser… um… un poquito difíciles. Se armó, pues, de valor con la esperanza de un buen desenlace.

—Tienes claro que un matrimonio es un acuerdo en el que cada parte pone el 50%, ¿no? —dijo Goldie poniendo a prueba a Clark.

—No en el nuestro —replicó Clark sin dudarlo un instante—. En el nuestro pondremos cada uno el 60%.

Y así fue.

Esa es la historia verídica de cómo se formó un hogar feliz, al que tuve la buena fortuna de integrarme años más tarde. Es un sencillo episodio, pero encierra una verdad importante: Los matrimonios armoniosos y los hogares felices —o para el caso, cualquier relación— se construyen a base de pequeños actos cotidianos de amor y abnegación, de esos en los que cada persona está dispuesta a aportar ese 10% de más sin llevar puntajes ni andar fiscalizando a quién le toca esta vez. ¿No te parece buenísimo cuando la gente es así contigo?

La pregunta que nos surge entonces es: ¿De dónde sacamos esa clase de amor que nos ayudará a nosotros y a nuestros cercanos a remontar los altibajos, las pruebas y desilusiones que nos deparen los años? Proviene de la fuente de todo lo bueno: Dios mismo. Y está a tu alcance. «Toda buena dádiva y todo don perfecto proviene de lo alto y desciende del Padre, quien nos provee todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos».1

1. Santiago 1:17; 1 Timoteo 6:17

Keith Phillips

Keith Phillips

Keith Phillips fue jefe de redacción de la revista Activated, la versión en inglés de Conéctate, durante 14 años, entre 1999 y 2013. Hoy él y su esposa Caryn ayudan a personas sin hogar en los EE.UU.

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