Phillip Lynch

Phillip Lynch es escritor, nacido en Nueva Zelanda y actualmente residente en el Canadá. También ha redactado diversos artículos y libros con el seudónimo de Scott MacGregor.

Cavilaciones sobre los reyes magos

Una parte de la historia de la Natividad que siempre me ha resultado particularmente fascinante es la visita de los reyes magos.

Mateo es el único Evangelio que alude a aquellos misteriosos hombres, popularmente llamados reyes, pero que la Escritura denomina magos o sabios y describe los obsequios que llevaban consigo: oro, incienso y mirra.1

Jonás y yo

Uno de los relatos más conocidos de la Biblia es al mismo tiempo uno de los más extraños. Diríase que casi todo el mundo ha oído hablar de Jonás y la ballena. Además de ser uno de los relatos bíblicos que goza de más simpatías entre los niños, es una de esas narraciones desconcertantes que nos lleva a preguntarnos: «¿Por qué, Señor, por qué?»

Si yo fuera Dios

No son pocas las veces en que he deseado tener camionadas de dinero para poder ayudar a la gente. Conozco a muchas personas que precisan recursos económicos para suplir una u otra carencia, y sería fabuloso contar con medios para prestarles ayuda. Sueño con el día en que pueda pasarles fajos de billetes a mis amigos y familiares —y a otras personas— y disfrutar observando cómo se alivian sus cargas económicas y gozan de la vida sin las presiones de las dificultades monetarias. Por ahora, no cuento con dichos medios.

¿Quién se lo iba a imaginar?

El curso de formación de discípulos Disciple Making: Training Leaders to Make Disciplescita un informe imaginario elaborado por la empresa Consultoría Administrativa Jordán, con sede en Jerusalén,en el que le presentan a Jesús sus conclusiones acerca de los doce hombres sobre los que Él solicitó una evaluación.

El prisionero

El prisionero dictó una carta a algunos de sus amigos más queridos, que se encontraban a cientos de kilómetros, en otro país. Les contó que estaba encadenado, probablemente a su carcelero, pues eso era lo habitual en aquella época. Paradójicamente, ya había estado en la cárcel en la ciudad donde vivían ellos1. En aquella ocasión lo habían azotado y encerrado —injustamente, como luego se demostró— en la celda más segura de la ciudad. Lo consideraban un ateo2 y un alborotador, y en todo el imperio era bien conocido por las autoridades, que se alegraban de sacarlo de las calles cada vez que se les presentaba la oportunidad.

Se acerca el invierno

No me gustan los inviernos fríos, de nevadas y heladas. Por eso viví feliz en México muchos años. Ahora mi mujer y yo residimos en Canadá. Ayer nevó. La nevada llegó un poco temprano en el año. Eran copos pequeñitos que no cuajaron, pero fueron un presagio de lo que sin duda vendrá. Las temperaturas han estado bajo cero la mayoría de las noches y poco han subido durante el día. ¿Ya comenté que me desagrada el invierno?

Mis héroes, a pesar de sus defectos

Algo a todas luces singular en la Biblia es el hecho de que los héroes de la fe —con la excepción de Jesús, claro está— estaban lejos de ser hombres y mujeres perfectos. Se los describe con todos sus defectos. A mí me encanta la Historia. Cuando uno lee literatura antigua, se acostumbra a que se idealice a los héroes. Si tenían rasgos negativos, estos son minimizados. No sucede lo mismo con los héroes de la Biblia. Me parece que el hecho de retratarlos realistamente otorga a la Biblia mucha más credibilidad.

Silencio

Últimamente la muerte me ha estado rondando. Mi suegro pasó a mejor vida cuando apenas le faltaba un mes para cumplir 99 años. Mi esposa y yo llevábamos cinco meses viviendo con él y con mi cuñado. Era un anciano distinguido que quería llegar a los 100 años, pero su cuerpo no dio para más.

Una noche en-tren-tenida

Jack se sentó en el frío vagón y se caló la gorra para taparse las orejas. Llevaban varias horas varados, porque la locomotora de vapor y el primer vagón del expreso nocturno habían descarrilado donde el diablo perdió el poncho. No quedaba otra que esperar a que llegara auxilio. Corría el año 1959. Era pleno invierno y muy entrada la noche. No había calefacción ni luz, aparte de la linterna del maquinista y las de algunos pasajeros.

De buen temple

Tiempo atrás tenía mis propias ideas sobre lo que eran la longanimidad y la paciencia. Longanimidad era soportar algo; y paciencia, soportar la falta de algo. La una iba con la frase: «Ojalá no tuviera…», y la otra con: «Ojalá tuviera…» Obviamente ambas palabras tienen también otros matices, sobre todo longanimidad.

Cuando consulté el significado del término griego µακροθυµέω (fonéticamente, makrothymia), palabra que se traduce en muchas versiones de la Biblia como paciencia o longanimidad, vi que tenía otra connotación. Makro significa grande —eso no es ninguna novedad—; y thymia significa temple, lo que sí me resultó revelador. Una traducción más literal de makrothymia sería gran temple.

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