Anna Perlini

Anna Perlini es cofundadora de Per un mondo migliore, organización humanitaria que desde 1996 lleva a cabo labores en la ex Yugoslavia. 

La moneda más pequeña del mundo

Justo antes de irme a la India, donde hice voluntariado durante varios años, una amiga me hizo un obsequio de despedida muy original, que a mí me pareció también muy útil.

—Estoy preocupada por ti —me dijo—. Te vas a un país difícil. Te puede venir bien contar con esto.

Aprender del dolor

Hace ya veinte años que vivo y trabajo en lo que antes era Yugoslavia. Ya había vivido aquí antes, justo después de la muerte del presidente Tito en 1980. Sus fotos todavía estaban por todos lados y, aunque el país se encontraba en medio de una crisis económica de proporciones, parecía que nadie cuestionaba la unidad yugoslava. Habiendo vivido aquí antes y después, todavía es un enigma para mí cómo es posible que una sucesión de guerras civiles particularmente brutales y sangrientas derivara en la formación de siete países.

Casi un matrimonio

Llevo casi 20 años trabajando con el mismo equipo, dirigiendo  una ONG que opera en lo que antes era Yugoslavia. «Un matrimonio», lo han llamado algunas personas. Y sí, hasta cierto punto lo es. Ha requerido muchos de los atributos y decisiones que exige un matrimonio.

Conservar la chispa

De niña recuerdo que rompía a llorar cada vez que pensaba que mis padres envejecerían. Los quería tanto que la sola idea de que algún día perdieran el cabello y se les arrugara la piel me resultaba muy difícil de aceptar. Ahora que lo pienso, algo dentro de mí repudiaba el proceso de envejecimiento. Estaba convencidísima de que todo lo que fuera bello nunca debía terminar o perder su chispa.

La decisión de un niño

Corría el año 1996. Acabábamos de renunciar a la seguridad de la vida en Italia para irnos a la Croacia de la posguerra, todavía convulsionada e inestable. Fuimos a parar a un apartamento grande en las afueras de Rijeka.

El mango del cumpleaños

Mi hijo Jonathan nació en una pequeña aldea de la India en una época en que mi marido y yo hacíamos voluntariado en ese país. Como muchos niños indios, se crio comiendo arroz, dal, chapatis y una increíble y colorida variedad de frutas tropicales que allí se expenden en cada esquina.

Un legado

Hubo una época en que era alto, andaba bien erguido y denotaba confianza y autoridad dondequiera que fuera. De joven dedicaba todos sus ratos libres, incluidas sus vacaciones, a una obra cristiana para ayudar a la juventud. Su conversión se había producido cuando tenía poco más de veinte años, y estaba muy comprometido con sus creencias y prácticas. Organizaba campamentos de verano en las montañas para multitudes de jóvenes que acababan de pasar por los difíciles años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y necesitaban una figura paterna o de hermano mayor.

Hice las paces con Jo

Uno de mis libros preferidos de niña era Mujercitas, de Louisa May Alcott. La novela cuenta la vida de cuatro hermanas —Meg, Jo, Beth y Amy March— y sus experiencias en su paso de la niñez a la adultez. La obra presentaba ciertas analogías con mi familia, pues yo también tengo hermanas, y la menor, que nació prematura, me recordaba mucho a la frágil y dulce Beth. No me costó nada identificarme con Jo y su personalidad fuerte y emocional, su aire masculino, su amor por la literatura, su rechazo inicial de la idea del matrimonio, etc. Ella era mi modelo secreto de conducta.

Postal de Verona

Nací en el norte de Italia, en la ciudad de Romeo y Julieta. Cuando iba al colegio, pasaba todos los días por debajo del famoso balcón donde, en la obra de Shakespeare, la pareja intercambia apasionadas promesas después de una fiesta. Hace poco regresé a Verona y volví a pasar por allí; pero era tal el enjambre de turistas que prácticamente me fue imposible acercarme al balcón. Noté que las paredes estaban cubiertas de firmas. Por lo visto la municipalidad tiene que repintarlas cada tanto para que otros turistas fascinados puedan inscribir en ellas su nombre. En esa calle hay también varias tiendas que venden souvenirs relacionados con el amor.

Redescubrimiento y pasión

No recuerdo exactamente cuándo lo conocí. Me da la impresión de que en mi infancia él siempre andaba cerca. Mis padres lo invitaban sin falta a pasar con nosotros las vacaciones de verano y lo incluían en prácticamente todos los acontecimientos familiares. Acostumbrábamos ir y volver juntos del colegio. En aquel entonces estábamos muy unidos y hablábamos mucho.

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