Rosane Pereira

Rosane Pereira es brasileña. Desde 1975 ha sido misionera de carrera junto con su difunto esposo, Carlos Córdoba. Tiene ocho hijos y cinco nietos. Es profesora de inglés y español, traductora y escritora. Es asimismo socia de Interconnect, pequeña empresa que vincula la traducción y el aprendizaje de idiomas con el turismo y el ecoturismo en la zona de Río de Janeiro.

Romper el hábito de preocuparse

Isaac era el único hijo de Abraham y Sara, prometido por Dios y concebido por milagro, dada la avanzada edad de ambos. No es tan famoso como su padre o siquiera su hijo Jacob. Pero de él aprendí algo muy valioso.

¡Qué dicha es estar viva!

Cuando tenía 17 años me fui con unos amigos a pasar el carnaval en la ciudad de Salvador. Alquilamos una casa muy barata y dormimos en el suelo como la mayoría de la gente del lugar. Aunque nuestros vecinos eran muy pobres fueron excepcionalmente amables con nosotros. La vida sencilla que llevaban y el amor y la amistad que prodigaban eran el secreto de la felicidad y la alegría que transmitían. Por primera vez tomé conciencia de que el amor era la solución sencilla para muchos de los problemas de la humanidad.

La mejor opción

La escritora y poeta brasileña Cora Coralina, de muy humilde extracción, se convirtió en una renombrada docente y autora. Dejó muchas frases sabias en sus libros. Una de ellas fue: «Lo más importante en la vida son nuestras decisiones». Se proponía enseñar a sus alumnos que ser rico o de buen parecer, u otras características que la sociedad valora, no es tan crucial como aprender a tomar buenas decisiones.

Como en mi casa

Era invierno, y acaba de arribar a Goa, antigua colonia portuguesa situada en la costa suroccidental de la India. Aunque me hallaba muy lejos de mi país, Brasil, enseguida trabé amistad con una joven pareja interreligiosa. Él era católico y ella hindú. Su matrimonio había sido rechazado por las familias de ambos. Habían instalado un pequeño restaurant en una playa que era muy frecuentada por turistas mochileros, y nos dejaban dormir en el local.

Perdida en Liverpool

Desde niña oí decir que Dios es omnipresente. En aquel momento ese era un concepto medio nebuloso para mí, me lo imaginaba como una especie de energía cósmica; pero desde entonces he tenido algunas experiencias que me han llevado a cambiar esa percepción.

Así me dejé conquistar

Aunque me crié en el seno de una familia cristiana, cuando llegué a la adolescencia me vi rebasada por los problemas del mundo, y eso me llevó a cuestionar mi fe. A los 18 tuve un novio que era un firme creyente. En nuestras conversaciones sobre la fe percibí en él tal sinceridad que empecé a dudar de mis dudas.

Lo máximo que podemos hacer

Ordenando papeles al final del año encontré un viejo diario. Leí la larga lista de cosas que me había propuesto para aquel año y no pude menos que sonreír. Esperaba mucho de mí misma.

Este año pasado decidí proponerme solamente tres cosas: ser más amorosa y alentadora; terminar una obra literaria en la que llevo tiempo trabajando y comenzar una nueva, y usar una lista de oración.

Dos vidas ejemplares

Mi abuela Sabina fue una santa que tuve el privilegio de conocer personalmente. No tenía partida de nacimiento, pero fue al colegio el tiempo necesario para aprender a leer bien. Leía la Biblia todos los días, y nunca se perdía la misa del domingo. Si bien era afable y bondadosa, jamás dejaba pasar la ocasión de enseñarnos algo formativo, como una vez en que mi hermana, mis primas y yo robamos unas frutas de los vecinos. Le bastó con mirarnos cuando llegamos a casa para saber que habíamos hecho alguna travesura. Después que reconocimos nuestra fechoría, nos mandó regresar a pedir disculpas.

¿Dónde está tu tesoro?

De niña me encantaba visitar la casita que tenía mi abuela Sabina en las montañas. Como mi tía Iota vivía en la casa contigua, mi hermana y yo nos pasábamos el día explorando con nuestros primos. Íbamos a la cascada, nos bañábamos en el río que pasaba por la parte de atrás de la finca o subíamos a una de las numerosas cimas de la Sierra de la Mantiqueira. Para una niña de ciudad como yo, aquello era un paraíso.

Sigamos la melodía

En la película La novicia rebelde1, la madre superiora le dice a la bulliciosa fraulein María que abandone el convento para ayudar a una familia numerosa que ha perdido a la madre. Ante las protestas de María, la abadesa le pregunta:

—¿Qué es lo más importante que has aprendido durante tu estadía en el convento?

—Que debemos averiguar cuál es la voluntad de Dios —responde María— y cumplirla sin reservas.

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