Sally García

Sally García es educadora y misionera. Vive en Chile y está afiliada a la Familia Internacional.  

¿Jubilada?

—¿Podrías dar clases de inglés a mi señora? —oí que me decía una voz a mis espaldas en la feria (mercado) semanal del barrio donde vivimos en Chile. Me di vuelta, y frente a mí se encontraba un desconocido muy entusiasta, que me decía:

—Mi mujer necesita aprender inglés. Creo que usted es la indicada para darle clases.

Pedir perdón

Hace años me vi en una situación laboral complicada y desagradable con un compañero de trabajo. Las cosas no mejoraron y fue un alivio cuando finalmente él se trasladó a otro lado. Un tiempo después recibí un breve correo electrónico suyo con tres palabras: «Te pido disculpas».

Crecimiento espiritual

¿Alguna vez te sucedió que disfrutando de una buena lectura de golpe una frase te pega en medio de la frente? En The Furious Longing of God (El feroz deseo de Dios)1, Brennan Manning escribe:

Una pausa para meditar

Diciembre es, de lejos, el mes más ajetreado del año para mí. Paso los días organizando eventos, reciclando juguetes para dar a niños de escasos recursos, decorando la casa y planificando las reuniones navideñas y la cena de Nochebuena. Luego sigue la celebración de Año Nuevo, para dejar atrás lo viejo y abrazar lo nuevo.

Las desventuras de una ciclista

Vivimos en una calle en las afueras de un pequeño barrio semiurbano. Hay dos vías para llegar a la urbanización desde nuestra casa, pero ambas presentan varios obstáculos para ciclistas como mi marido y yo.

Diario de gratitud

«No recuerdo cómo se escribe esa palabra. ¿Cómo hago para expresar esta idea correctamente? Parece que no logro volcar mis ideas en el papel».

Me daba cuenta de que mis habilidades como escritora estaban oxidadas. No había tenido mucha ocasión de ordenar mis ideas en párrafos desde que había salido del colegio, y ahí, frente a mí, estaban las penosas consecuencias. Entonces me acordé de cuánto había disfrutado de un curso de expresión escrita que tomé en la universidad.

Lavando platos con Jesús

Algunos de los momentos más trascendentales que he pasado con Dios fueron cuando tenía las manos sumergidas en el agua con jabón donde lavo la vajilla. Desde hace años tengo el hábito de comenzar la mañana con oración y una lectura devocional. Pero el tiempo inapelablemente pasa, y al llegar cierta hora tengo que levantarme y meterme de lleno en la jornada con la sensación de que no he terminado del todo. Viene al caso una paráfrasis de un viejo himno góspel: «Con Él encantada estoy, pero en torno ya el día comienza»1.

Lo siento

Durante años fui monitora de niños durante el recreo y las actividades en la zona de juegos. Entre tantas corridas, saltos, gritos y juegos con amigos, siempre había un niño que sufría un encontronazo, zancadilla, empujón o algo parecido.

El amor en el trabajo

No, no me refiero a romances nacidos en las pausas para el café. El tema que quiero abordar es si es posible dirigir con amor un emprendimiento comercial y tener éxito. Un artículo del Harvard Business Review sugiere que sí1. Hace una analogía con un computador. El amor debe ser el sistema operativo (SO), y las otras estrategias gerenciales —ventas, mercadeo, distribución, etc.—, las aplicaciones. Estas constituyen la parte más visible del computador, pero su estabilidad depende de un SO sólido.

Recuerdos de una isla

Hace unos 30 años, cuando mi marido y yo acabábamos de darle la bienvenida al mundo a nuestra hija, vivíamos en una hermosa isla del Caribe, en la cima de un cerro que dominaba un exuberante valle. Gabriel tenía una ocupación de ensueño: trabajaba con músicos en un programa radial. Aunque en el valle hacía un calor pegajoso, en la pequeña meseta donde estábamos nosotros, a causa de la elevación, soplaba una brisa constante que creaba un clima idílico.

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