Victoria Olivetta

Victoria Olivetta es argentina. Tiene tres hijos y tres nietos. Como integrante de La Familia Internacional, ha consagrado los últimos 40 años de su vida al servicio al prójimo. Actúa de consejera para enfermos terminales y personas que sufren de depresión. Cuando el tiempo lo permite, se distrae escribiendo y traduciendo.

Dios se luce en Navidad

Qué ruido, qué revuelo el que causó Dios en Navidad. Fue su milagro más portentoso: personificar Su amor en Su único Hijo, Jesús, enviado aquí a la Tierra para conducirnos de regreso a Él. Pero aún hoy la Navidad no deja de ser una época de milagros, ecos de aquella primera explosión de amor que nos recuerdan el inagotable amor de Dios.

La solución de Giovanna

Al cabo de cuatro años y un viaje en autobús de 44 horas, por fin visité a mi hija y a mi yerno y conocí a mi nieta Giovanna. Me conquistó desde el primer instante. Es tan linda, tan inteligente, tan activa. Que me disculpen los demás abuelos, pero mi nieta es la más encantadora y bonita del mundo.

Reorientación profesional

Los últimos 12 años trabajé como contratista independiente en un programa que me apasionaba. Debido a unos reajustes recientes, el programa se clausuró. Siento el vacío, como si fuera un hueco en el estómago, y he tratado de descubrir qué viene ahora.

Para ser franca, aún no lo sé.

Aunque sí sé algunas cosas…

La magia del perdón

—¡Me gustaría que hubieras sido varón!

No sé cuántas veces le oí decir eso a mi madre en mi niñez. Teniendo en cuenta la cultura en que se crió y las actitudes de la sociedad argentina de aquel entonces, ahora entiendo mejor lo desalentador que fue para ella tener solo una hija y ningún hijo varón. De todos modos, en esa época me dolió muchísimo. Como además yo me enfermaba durante meses seguidos en los helados y húmedos inviernos de Buenos Aires, y no podía ir al colegio y jugar con mis amigas, me sentía sola y aislada.

Casada con una estrella

En las películas románticas que veía cuando era pequeña, el universo entero parecía detenerse cuando el hombre perfecto conocía a la mujer perfecta. A partir de ese momento, por lo visto lo único que necesitaban para vivir su amor eran muchas miradas a los ojos y abrazos, preferiblemente en algún exótico lugar de ensueño.

Como muchos más, yo creía que enamorarse era eso. Sin embargo, en la vida real no es así. Nunca encontré ese hombre perfecto, por lo menos no como lo pintan en Hollywood; pero si conocí a mi propia estrella de cine.

Las nubes no apagan el sol

Desde que tengo uso de razón no me gustan los días nublados, y menos en invierno. Se me hacen eternos y deprimentes, y me enfrían el cuerpo y el alma. De todos modos, son parte de la vida. Así que me puse como meta aprender a disfrutarlos. En los últimos años han llegado a gustarme más. ¿Cuál es el secreto? En realidad tengo varios. A veces aprovecho esos días para preparar un pastel, unas galletas o alguna otra delicia para acompañar el café. Toda la casa huele a café y a lo que se está horneando. 

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